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Novelas negras de Jo Nesbø, esquí de fondo y la satisfacción de recibir al sol de Pascua desde una cabaña en plena montaña. Cuando la estadounidense Silvia Lawrence se mudó a Noruega descubrió una Semana Santa diferente.

Le encanta esquiar, y eso explica que en un determinado momento la estadounidense Silvia Lawrence decidiese voluntariamente trasladarse a la aldea noruega de Rauland, un paraíso invernal rodeado de montañas cubiertas de nieve.

Cada primavera, cuando cree que el invierno está llegando a su fin, comienza una de las vacaciones más populares entre los noruegos para ir a esquiar: la Semana Santa.

Silvia recoge las tradiciones locales típicas de Semana Santa y escribe sobre ellas y sobre otras cosas peculiares en su blog, “Heart my Backpack”.

En Noruega, la Semana Santa equivale a comer el cordero de Pascua, a ponerse moreno esquiando en las montañas, a darse los unos a los otros enormes huevos de Pascua de cartón rellenos de caramelos, y a leer novelas negras como los bestsellers internacionales del escritor noruego Jo Nesbø.

Entre una novela y la siguiente, los noruegos vuelven a ir a esquiar, antes de recogerse en cabañas en cuyas chimeneas chisporrotea la leña. Cabañas como por ejemplo una de las muchas que posee la  Asociación Noruega de Trekking.

La alternativa es pasar una Semana Santa urbana, una opción para el público más cool, que prefiere ir a cafeterías y a exposiciones de arte mientras el resto del mundo pone rumbo a las montañas. También hay conciertos, festivales y otros eventos que tienen lugar en todo el país durante la Semana Santa.

“Me encanta lo comprometidos que los noruegos parecen estar con sus tradiciones de Semana Santa”.

“Cuando el supermercado de mi barrio empezó a vender huevos de Pascua de chocolate a principios de febrero y todo el mundo empezó a comprarlos como locos, supe que la Semana Santa noruega sería como ninguna otra Semana Santa de las que he vivido”, cuenta Silvia.

“En las semanas siguientes pude comprobar a diario lo mucho que les gustan a los noruegos estas vacaciones”, añade, precisando que la Semana Santa noruega es muy distinta a cómo se celebra en su país de origen, Estados Unidos.

Aquí, las tradiciones de Semana Santa giran en torno al esquí, las galletas de chocolate Kvikk Lunsj, y las cabañas de montaña. Cuando era pequeña, en Estados Unidos, el domingo de Pascua era un día en el que ponerse un bonito vestido de verano, a lo mejor ir a la Iglesia a intentar conseguir un huevo de Pascua, para después volver a casa y comer huevos rellenos. Pensándolo bien, nunca había vivido una Semana Santa con nieve antes de mudarme a Noruega, por lo que nunca habría imaginado que fuesen unas vacaciones tan populares para ir a esquiar”.

“Para los noruegos, el après-ski en Semana Santa equivale a acurrucarse en sus cabañas con una buena novela policíaca”.

Para Silvia, es como si todo el país se volviese un poco loco durante la Semana Santa.

“Es como una fiesta sin fin, y a pesar de que hace bastante frío fuera, hay mucha gente que va a esquiar en camiseta o a tomar el sol en la nieve. ¡Es muy raro!”

Pero al mismo tiempo, muchas de estas cosas merecen la pena.

“Me encanta lo comprometidos que los noruegos parecen estar con sus tradiciones de Semana Santa. Parece que todo el mundo quiere subir a su cabaña en la montaña, ir a esquiar, comer naranjas y chocolatinas Kvikk Lunsj, beber naranjada Solo y leer novelas negras. Al menos eso es lo que la gente de fuera ve. Me gusta también como todos celebran el final del invierno a pesar de que son conscientes de la cantidad de nieve que aún queda sobre el suelo. Creo que me parecería bastante deprimente si en Estados Unidos aún hubiese nieve durante la Semana Santa, mientras que la Semana Santa sin nieve sería casi un desastre en Noruega. Supongo que tendríamos que sacar nuestros patines”.

Al vivir en Rauland, que es un famoso destino para esquiar, Silvia tiene la sensación de que las largas celebraciones de Semana Santa pueden resultar un poco agobiantes.

Two couples enjoying the snowy landscape surrounding a cabin in Rauland
Rauland.
Photo: CH / Visitnorway.com

“Mira, nuestra ciudad tiene normalmente unos 1.000 habitantes, pero durante la Semana Santa puede llegar a haber aquí ¡más de 10.000! Aunque es verdad que es muy divertido. Hay tantas cosas que hacer y tienes la sensación de que toda Noruega está sonriendo durante Semana Santa”.

Esos alegres gestos se vuelven más serios cuando los noruegos, casi de forma rutinaria, se vuelcan todos en la lectura de sus novelas policíacas, algo que se ha convertido en una tradición que parece darse únicamente en Noruega. La Semana Santa en Noruega significa historias de miedo.

“Antes de mudarme a Noruega viví en seis países distintos, y nunca antes había oído nada sobre leer novelas negras en Semana Santa. Aún no entiendo muy bien de dónde viene esta tradición, pero me encanta la idea de todo el mundo volviendo a sus cabañas a acurrucarse con una buena novela negra tras un día de esquí”.

Las celebraciones de Semana Santa en Noruega, por agobiantes que puedan parecer, no impiden a Silvia sentirse como en casa en Rauland.

“Mi idea es quedarme para siempre en Noruega”.

La Semana Santa noruega, de un vistazo

Mira qué se cuece durante Semana Santa

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