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"Kos": la versión noruega de "pasar un buen rato"

El concepto de acogedor bien podrían haberlo inventado los noruegos
El culto noruego a lo "kos" (a lo cómodo y acogedor) va mucho más allá del "hygge" de los daneses, el "perfect moment" de los estadounidenses o el "quality time" típico de la sociedad estresada. La poderosa naturaleza noruega y los bruscos cambios de estación llevan a la gente a juntarse y crear momentos de acogedora intimidad.
People cooking a meal outdoors over open fire during sunset
Steigen, Nordland.
Photo: Christian Roth Christensen / Visitnorway.com
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La palabra más importante del idioma noruego consiste tan sólo de tres letras, y aun así brilla radiante con calidez, ternura, cariño, unión y risas.

Al decir kos, los noruegos se imaginan desde una acogedora reunión en torno a una mesa de madera y a la luz de las velas, a admirar las auroras boreales por la noche, en el medio de la naturaleza y cogidos de la mano.

Kos también se refiere a cosas tan simples como disfrutar de una taza de café y un bollo de canela recién salido del horno. Y eso que los noruegos toman más café que la mayoría de la gente para estar calientes y a gusto, tanto en casa, como en sus cabañas, o en las muchas cafeterías que siguen apareciendo con baristas de renombre tras la barra.

Tranen, Oslo
Tranen, Oslo.
Photo: Tranen

“La percepción noruega clásica de lo kos como una chimenea encendida y deliciosa comida y bebida desde luego que está relacionada con los largos inviernos”, explica Arve Uglum, famoso presentador de uno de los programas de documentales más populares de la televisión noruega, sobre gente que vive en lugares remotos y bucólicos.

“Ese tipo de kos en algún momento fue sinónimo de supervivencia y seguridad, ya que nuestros predecesores no podían dar por hecho que su tranquilidad duraría lo que el largo, frío y oscuro invierno”, añade.

Arve Uglum
Arve Uglum.
Photo: Christian Blom

“Mi propia idea de lo kos se extiende hacia todas direcciones”, prosigue Uglum. “Lo más agradable en la que puedo pensar es leer a mi hija pequeña antes de irse a la cama. Entonces me doy cuenta de que está segura, calentita y feliz, y por eso lo estoy yo también. Pero para mí kos también puede ser una noche de póker con amigos, o ver una serie en televisión con mi novia en el sofá, o esquiar en las montañas”.

Anja Stang, fundadora de la web de contenido ecologista Green House, se presenta a sí misma como greenfluencer (o influencer verde). Residente en Oslo, Anja cree que lo kos es esencialmente un fenómeno escandinavo. “Es la versión noruega de lo acogedor (cosiness, en inglés), un estado mental que los daneses llaman hygge, un estilo de vida que ya ha sido descrito en varios libros y programas de televisión.  Lleva incluso aparejada una corriente interna a la que se denomina cosy living (algo así como vida cómoda y acogedora), una mezcla de estilos que resulta liberadora, menos pretenciosa y más colorida que el minimalismo nórdico en su vertiente más estricta”, explica.

Anja Stang
Anja Stang.
Photo: Anja Stang

Según Anja, lo kos va de simples momentos de placer ecológicos, de bienestar, de socializar y de comida natural hecha normalmente en el momento. En otras palabras, una auténtica sensación de bienestar, o pasar un rato fantástico O también puede ser calcetar, o comprar un jersey hecho con  lana noruega.

“El culto a lo kos combina experiencias en plena naturaleza con comida local, y nos recuerda que debemos cuidar de la naturaleza y de los demás. Objetos típicamente acogedores, como chimeneas o velas, resultan súper importantes en la oscuridad del invierno”, afirma.

“Durante el periodo estival, esta cultura kos se transforma en típicas y brillantes noches de verano noruegas, con rutas de isla a isla, amigos y música; o bien en una excursión a las montañas, en una cabaña con el techo cubierto por la hierba y sobre el que pasta una cabra. Podría seguir y no parar”, bromea Anja.

Helene Olafsen, famosa snowboarder, ex mundialista, atleta olímpica, y participante en los X Games, tiene una opinión un tanto diferente:  “Mi afición kos favorita es hacer hotlap (es decir, practicar snowboarding sin hacer muchas pausas) en la pista con mis amigos”.

Esto también es aplicable a la estación de esquí de su nativo Sogndal, el Sogndal Skisenter, “donde la gente es amable, las pistas son variadas y divertidas, y nunca tienes que hacer cola”.

Helene Olafsen
Helene Olafsen.
Photo: Berre Media

Helene también percibe el hacer senderismo, tanto en invierno como en verano, como algo relajante y kos.

“Para mí hacer senderismo en las montañas realmente es algo kos, pero también en los bosques de los alrededores de Sogndal, donde me crié. Me recuerda a mi niñez, cuando mi familia solía pasar aquí algunos fines de semana”.

A unas seis horas al este de la Noruega de los fiordos, Helene encuentra una gran paz interior, tranquilidad y kos paseando por los senderos que avanzan junto al río Akerselva, en el corazón de la capital de Oslo. Este senderismo junto al río es una relajante manera de moverse sin esfuerzo entre reuniones y encargos como presentar galas y shows en la televisión noruega.

Para descansar del snowboarding, le gusta ir a patinar sobre algún lago o en una pista de patinaje. “El patinaje es sin duda kos, porque es algo literalmente relajado”.

Donde mejor se aprecia la importancia de lo kos en el estilo de vida noruego es en la especial predilección del país por los festivales de música y de comida.

Crowd listening to a concert at the OverOslo festival
OverOslo Festival.
Photo: Gunnar Kopperud / Fotografgunnarkopperud.no

“Los muchos organizadores de festivales en Noruega son cada vez más conscientes de que una gran parte del público ve los festivales de música como un buen marco para la socialización”, explica Katrine Sviland, crítica musical del Aftenposten, uno de los mayores periódicos noruegos.

“Normalmente, la gente ya compra sus entradas mucho antes de que se anuncie el programa del festival. Por eso, más que los propios artistas es sobre todo lo kos lo que atrae al público”.

Lo kos no está reñido con la sostenibilidad, incluso cuando se trata de conciertos al aire libre.

“Ahora los festivales se esfuerzan mucho para atraer a un público comprometido con el medio ambiente. Los propios festivales ofrecen comida deliciosa y variada, a menudo con ingredientes de producción local y platos que se preparan allí mismo. Y con estas experiencias culinarias a cielo abierto se puede entender por qué tanta gente elige pasar sus vacaciones en festivales de este tipo”, asegura Katrine Sviland.

Entre sus festivales de música favoritos está el Ice Music, uno de los varios eventos de este tipo que tienen lugar durante el invierno. Este festival cuenta con un escenario de hielo, y los músicos tocan instrumentos que también han sido fabricados con hielo.

Ice Music Festival, Geilo
Ice Music Festival, Geilo.
Photo: Emile Holba

Durante el verano, Katrine no se pierde el festival de música Pstereo, en el parque marino de Trondheim; el Bergensfest, en el centro de la ciudad de Bergen; el Øya, en la parte este de Oslo; o el Piknik i Parken, en el parque de esculturas Vigeland, en el oeste de Oslo.  El Trænafestivalen, en las islas de Sanna y Husøya, provincia de Nordland, es sin duda su favorito, debido a lo exótico de su ubicación, en el medio del océano.

La pregunta es, entonces, ¿cómo los organizadores de festivales, propietarios de hoteles de madera de mayor o menor tamaño, restaurantes con comida local, y otros proveedores de kos consiguen atraer a cada vez más gente a sus a veces remotos establecimientos?

“Pues porque los noruegos ya nos lanzamos a las montañas para esquiar o hacer senderismo, y cada año batimos un nuevo récord de pernoctaciones en las cabinas de autoservicio de la Asociación Noruega de Trekking (DNT, por sus siglas en noruego)”, explica Camilla Bjørn. Ella es la editora jefa de NRK P3, una emisora de radio dirigido a un público joven de la corporación de televisión noruega.

“Somos cada vez más los que optamos por lo simple y lo bello. Lo kos va sobre compañerismo, sobre reunirse y compartir experiencias”, añade.

No es ninguna sorpresa, por tanto, que una de las series de televisión más populares en Noruega aún es la que podría traducirse por ‘Donde nadie creería que alguien pudiera vivir’. Durante todo el año y a lo largo de toda Noruega, desde las grandes ciudades a las partes más interiores de valles y fiordos, es lo kos lo que reina.

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