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Ægir, Flåm Ægir, Flåm
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Ægir, Flåm.
Photo: Flåmsbrygga/Thor Brødreskift
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La revolución de la cerveza artesanal llegó finalmente a Noruega con mucha fuerza

Hace un tiempo los noruegos bebían cualquier lager que hubiera disponible en el tirador. Ahora están apareciendo centenares de nuevas cervecerías que se están dando a conocer a nivel internacional por sus exquisitas cervezas artesanales. 

Texto original en inglés: Mikael Lunde

Evan Lewis, Ægir, Flåm
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Evan Lewis, Ægir, Flåm.
Photo: Thor Brødreskift/Flåmsbrygga

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Evan Lewis, Ægir, Flåm.
Photo: Thor Brødreskift/Flåmsbrygga

“Peor que eso, solo podías sostener un dedo, indicando que quieres una cerveza,” dice Evan Lewis, el cofundador y jefe de producción en la cervecera Ægir. “Tener una única cerveza para miles de gustos diferentes es absurdo. Es como si todo un país sirviera como única comida hamburguesas con queso”.

Pero si volvemos a la actualidad el panorama cervecero es totalmente diferente. El interés y la sed de cerveza artesana en Noruega se ha disparado. Nuevas microcervecerías aparecen cada mes y están ya recogiendo premios internacionales.   

“La última vez que lo miré había 188 productores de cerveza de escala pequeña registrados en Noruega. Son muchos. Tengo que aplaudir a los nuevos productores noruegos, ya que han conseguido grandes logros en muy poco tiempo,” argumenta Lewis.

 

Una moda procedente de los EEUU

Lewis empezó a producir cerveza como hobby cuando tenía 17 años y era un estudiante en el instituto en Nueva York en 1989. En los Estados Unidos “la revolución de la cerveza artesanal” era una realidad continua. Más adelante se trasladó a California, donde se acostumbró a una selección de cervezas para cada gusto y ocasión.   

Entonces, doce años atrás, junto con su esposa Aud Melås adquirieron una cafetería en el pequeño pueblo noruego de Flåm. Es un lugar impresionante junto al fiordo, rodeado por montañas–a casi 200 kilómetros hacia el interior desde la costa oeste de Noruega.

Pero para un amante de la cerveza como yo el lugar era decepcionante.

“Pensé, si tenemos que abrir un bar tiene que ser una cervecería artesanal” explica Lewis. Llamaron al establecimiento Ægir, como el Dios del mar en la mitología noruega. Hoy en día son uno de los productores de cerveza a pequeña escala punteros en Noruega.

En el momento en que empezaron, sin embargo, la revolución cervecera estaba ya floreciendo. 

Ægir, Flåm
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Ægir, Flåm.
Photo: Thor Brødreskift/Flåmsbrygga

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Ægir, Flåm.
Photo: Thor Brødreskift/Flåmsbrygga

Un esfuerzo colectivo

Un noruego de hace diez años ahora quedaría perplejo si viera pizarras en pubs con listas de docenas, a veces centenares de cervezas diferentes. A veces se produce en la misma sala al lado de la barra. Encontrarás desde las típicas lager las cervezas agrias fermentadas de forma espontánea, cervezas fuertes y un rango completo de cervezas ingeniosas e India Pale Ales.  

“Oh, sí, eso es bastante común. Las importaciones también han crecido mucho,” asegura Tore Nybø. Él es el CEO de Nøgne Ø, la productora de cervecera que muy a menudo es alabada por ser el la principal impulsora de esta revolución en Noruega.

Nøgne Ø fue fundada en Grimstad, al sureste de Noruega, a finales de 2002. Aun así cuando Nybø compró la empresa un par de años después, estaban cerca de la bancarrota. 

“No había mercado para la cerveza artesanal. Hacíamos nuestra propia distribución conduciendo coches privados, además de las ventas a través de Vinmonopolet”. (La cadena de tiendas de alcohol al por menor propiedad del estado noruego). Nybø, ya era también una productora casera en ese momento.

A través del esfuerzo colectivo de los fundadores de la cervecera, amigos y conocidos, la pequeña empresa sobrevivió e incrementó la producción.

Nøgne Ø, ahora operando a una escala mayor, todavía es garantía de calidad con algunas de las mejores cervezas artesanales de cerveza artesanal. Pero son seguidas por multitud de otras, como Haandbryggeriet, Lervig, Austmann, Kinn – y Ægir. “El éxito se debe principalmente a una excepcional apertura y transparencia en el negocio, ” explica Nybø, quien aplaude la cooperación y unidad incluso entre competidores. O, como los del sector dicen, colegas.

Ægir, Flåm
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Ægir, Flåm.
Photo: Thor Brødreskift/Flåmsbrygga

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Ægir, Flåm.
Photo: Thor Brødreskift/Flåmsbrygga
Tore Nybø, Nøgne Ø, Grimstad
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Tore Nybø, Nøgne Ø, Grimstad.
Photo: Nøgne Ø

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Tore Nybø, Nøgne Ø, Grimstad.
Photo: Nøgne Ø

Un mundo por descubrir 

Mientras las cervecerías artesanales están emergiendo en todo el mundo y producen cervezas parecidas a las que se producen en Noruega, no está claro que estas funcionen en el mercado noruego. 

“En el peor caso algunas cervecerías podrían ofrecer cervezas mediocres y que los que las prueben piensen que todo este asunto de la cerveza artesanal no es para ellos. Afortunadamente, la calidad de las cervezas artesanales producidas en Noruega ha sido siempre muy alta,” asegura Evan Lewis.

Esto es algo en lo que también hace hincapié Tore Nybø: "Nuestro eslogan es que somos la cervecera que rechaza arriesgar con nuestra calidad, Nos ha costado unos cuantos litros. Pero si mandáramos un envío de cerveza mediocre, eso dañaría a todo el negocio".

Nybø reconoce que esta moda realmente explotó en Noruega hace unos cuatro o cinco años. Muchos son ahora muy conscientes de la cerveza que beben, experimentan con diferentes tipos y gustos, e incluso prueban de producir su propia cerveza en casa. 

“Cuando empiezas a rascar un poco la superficie del mundo de la cerveza, hay mucha diversión implícita. Después de un tiempo empezarás a saborear y experimentar la cerveza de una forma totalmente diferente,” asegura. “Cuando me encuentro a amigos hoy en día, traemos cada uno cuatro tipos de cerveza diferente y probamos un decilitro cada vez."

"Esto compensa mucho más que si todos nos bebiéramos nuestro paquete de seis cervezas.”

Cómo empezar

Cada vez más gente produce su propia cerveza. “Hacer cerveza es una actividad social, es muy divertido y lo puedes probar fácilmente tú mismo – incluso con medios escasos,” asegura Tore Nybø. Aquí algunos consejos para que puedas ponerte manos a la obra.

En primer lugar deberías comprobar si conoces a alguien que ya está produciendo cerveza artesanal. “Si es este el caso, así es como hay que empezar,” asegura Tore Nybø.

“De todos modos, que no te tire atrás el no tener acceso a instalaciones de conservación u otro tipo. Cuando empecé a producir cerveza, lo hacía en casa usando grandes paellas y una hielera para macerar. Es más fácil empezar con ales que fermentan a temperatura ambiente,” explica.

Evan Lewis recomienda pasar por una tienda de equipos de producción de cerveza a home para recibir consejos, compras equipos y libros. Entonces lees acerca de los métodos. “Es importante ir poco a poco, leer y aprender, y hacer cerveza con otra gente – así puedes compartir tus experiencias. Y no tengas miedo de que no salga bien. Si eso pasa vuelves a empezar y ya está” dice.

“Hay algunas precauciones a tener en cuenta, como la desinfección, la limpieza y la precisión – esto es lo que diferencia un buen productor de uno regular. Pero nunca ha sido tan fácil como hoy. Es el mejor hobby del mundo,” dice Lewis.

El proceso de elaboración

En palabras de Evan Lewis, a continuación un pequeño resumen del proceso de producción de cerveza.

“El primer ingrediente de la cerveza es la malta – o sea, granos germinados y secados, principalmente cebada. Una casa de malta germina y seca el grano, para desarrollar las enzimas que serán importantes en el proceso de elaboración. Entonces machacamos la malta– de la cual tenemos 22 variedades en Ægir – y la mezclamos con agua caliente, resultando en una especie de gachas llamadas malta remojada..”

“En la malta remojada estas enzimas convierten el almidón en azúcar de malta (maltosa). El líquido resultante es conocido como mosto. Este es hervido y añadimos lúpulos en ciertos momentos para conseguir el aroma, la amargura y el sabor adecuados. Los lúpulos son como las especies para la cerveza.”

“Entonces se enfría el mosto para obtener una correcta temperatura de fermentación (entre los 8 y los 55 grados Celsius, en función del tipo de cerveza), y añadimos la levadura. Durante los siguientes días la levadura se comerá el azúcar  para producir alcohol, dióxido de carbono y sabor.”

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