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A woman standing in front of a vintage car
Vintage driving in Geiranger.
Photo: Kimm Saatvedt
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Sólo hay un camino a seguir hacia lo más alto del puerto de montaña, y no puede ser más empinado y zigzagueante. Una de las principales motivaciones de estos apasionados de los coches es poner a prueba sus deportivos.

Unos 700 metros por encima del fiordo de Geiranger, un grupo de amigos un tanto inusual espera de pie junto a la carretera. Ríen y se abrazan; hace tiempo que no se ven. Van vestidos con los típicos monos de mecánico, propios de alguna película de James Bond de los años 60, y llevan otros accesorios que encajan perfectamente con el estilo y el encanto de los en torno a 15 coches deportivos clásicos en los que se desplazan. Una vez al año, en mayo, estos atípicos viajeros se reúnen para conducir por las montañas noruegas. 

Pásate a lo vintage en la Noruega de los fiordos

Viven en ciudades distintas y algunos incluso en países diferentes, pero tienen una cosa en común: su pasión por los deportivos clásicos y todo lo que estos suponen. Los vehículos no tienen que ser caros o especialmente valiosos, pero sí deben ser una especie de cohetes retro. Lo fundamental es poder apoyar tu brazo en el borde de la ventanilla, pisar el acelerador y escapar del trabajo y la ajetreada vida en la ciudad.

La idea de hacer un viaje por las montañas una vez al año se convirtió en una realidad cuando los noruegos Bjarne Reistad y Johnny Strand organizaron la primera ruta para Alfisti (es decir, aficionados de los coches Alfa Romeo) alrededor del Geirangerfjord. Eso les inspiró para sentar una nueva tradición e invitar a propietarios de vehículos clásicos sin importar su marca, con el único requisito de que los coches fueran de los catalogados como Gran Turismo. 

"Los Grandes Turismos son un tipo de vehículo propios de la edad de oro de los coches deportivos. Fueron construidos para realizar viajes del día a día, así como para recorrer largas distancias", explica Reistad que es también una de las personas que está detrás del Espectáculo de Coches Clásicos que se organiza cada otoño en su ciudad natal, Trondheim.

“Resulta que Noruega es el único país europeo con una mezcla espectacular de profundos fiordos y empinadas montañas. Los puertos de montaña noruegos son parecidos a los de Europa Central, aunque son más cortos y no siempre tan elevados. Finales de mayo y principios de junio es buena época para conducir por aquí, ya que todavía queda algo de nieve en las montañas”.

Muchos aficionados se han unido a esta iniciativa desde 2009. El diseñador industrial Robert Myrene, que reside en Oslo, ha asistido con regularidad al Fin de semana de Conductores Respetables desde su lanzamiento.

¿Cuál es el propósito de este viaje?
“El aroma de las flores filtrándose a través de las puertas húmedas, mientras uno conduce montaña abajo hacia el fiordo azul como el hielo, pensando si los frenos superarán el reto, no tiene precio”, asegura Myrene. “Los apasionados de los coches clásicos conocen lo importante que es que los frenos no lleguen a sobrecalentarse , y que la temperatura media de un motor en funcionamiento debería de ser de en torno a 100°C en todo momento. Posiblemente no haya forma mejor de regular la temperatura que en esta zona, ya que en las montañas las temperaturas no son muy altas en mayo y durante el verano”.

¿Qué se necesita para emprender un viaje como éste?
“Lo primero, calzado ceñido para conducir, un mapa de carreteras de cuando el coche era nuevo, y unos prismáticos. A algunos les gusta llevar guantes, pero yo personalmente prefiero sentir el volante, así que no me hacen falta”.

¿Alguna pieza de recambio?
"Una correa del alternador extra, cinta aislante, un poco de alambre de acero, y suficiente aceite de motor Castrol Classic en un contenedor limpio".

¿Nada de herramientas?
"Pues verás, la cantidad de cosas que salen mal suele ser inversamente proporcional a la cantidad de herramientas que hayas metido en la caja de herramientas vintage que lleves en el maletero. Muchas herramientas equivalen a pocos problemas, y al revés".

¿Resulta adecuada esta combinación de coches clásicos y naturaleza noruega?
“Algunos de los coches tienen una configuración de chasis, motor y marchas que va muy bien con este tipo de terreno. Los entornos naturales a menudo son vírgenes y uno tiene la sensación de estar siendo transportado a la época en que el coche fue construido".

¿Cómo describirías las carreteras?
“Un viaje por Valdresflya sobre asfalto seco, bajo los brillantes rayos de sol y con nieve que llega a los cuatro metros de alto, es una experiencia sobrenatural. Pero conducir a través de las nubes desde Geiranger hasta Djupvasshytta es igual de mágico”, explica Myrene. “Hay que tener en cuenta que la Noruega moderna implica normalmente carreteras en condiciones perfectas y espléndidas, y distancias que se han reducido de forma espectacular gracias a los numerosos túneles construidos. Por suerte, aún se pueden atravesar varias rutas clásicas, con maravillosas carreteras llenas de virajes. Un ejemplo de combinación perfecta es cómo, al conducir por la tortuosa carretera de montaña de Trollstigen, se puede escuchar lo que podría ser el ronroneo de un gato desde la caja del motor”.

¿De qué habláis en el coche?
“Cuando conduces un Citroën SM de principios de los setenta, con el sonido del fino y poderoso motor V6 Maserati, no necesitas hablar, aunque sí está permitido tener una conversación sobre las excelencias de este vehículo y cómo sigue intacto 45 años después de su construcción. También hemos llegado a debatir sobre el diseño del Lamborghini Espada que teníamos en los espejos retrovisores, la columna C barrida hacia atrás del Dino que nos adelantó volando, o lo buena que estaba la panacotta que comimos en Utsikten, en Geiranger. Y entonces comentamos el hermoso sentimiento de conducir por carreteras totalmente limpias después de semanas de tempranas lluvias primaverales. Lo creas o no, en nuestros viajes siempre luce el sol.”

¿Cómo afecta un viaje de este tipo a la amistad y al amor?
“El interior de un coche clásico hace que sus ocupantes estén muy cerca, y ese tiempo de calidad que pasamos juntos nos hace coincidir en que merece la pena gastar dinero en esto, lo que nos lleva a hacer planes para el próximo año.”

¿Dónde debe uno parar a comer junto a la carretera?
“No te puedes perder la famosa panadería de Lom, al igual que un doble espresso en Herangtunet, en Valdres. El famoso buffet de pasteles del Hotel Hjelle, la comida perfectamente equilibrada de Fossheim, en Lom, y el rømmegrøt (una crema amarga de avena) son todas paradas obligadas. Y puedes probar diferentes tipos de delicioso queso de cabra producido por los granjeros locales a lo largo del trayecto", indica Myrene. “Ser un buen conductor también consiste en saber aparcar. Relajarse en un entorno cómodo e incluso lujoso es un componente lógico de un fin de semana largo un poco frenético. En los últimos años se han modernizado algunas de las tradicionales áreas de descanso de las numerosas carreteras de montaña de Noruega. Las palabras clave son una gran arquitectura, comida y servicios”.

¿Dónde recomiendas pasar la noche?
“Hay numerosos hoteles construidos con madera de abeto, como el Hotel Unión en Geiranger, el Alexandra en Loen, el Solstrand en Osøyro, el Hotel Kviknes en Balestrand. Todos disponen de excelentes buffets y orquestas especialmente contratadas para la ocasión. Hay algunas opciones más discretas, pero también muy cómodas, como los hoteles Walaker, Union Øye, Juvet o Storfjord. Si haces todo el recorrido hasta la ciudad costera de Ålesund, allí tienes el Hotel Brosundet, y si tienes la suerte de que sea jueves, podrás disfrutar de un buffet de tapas espectaculares hasta la medianoche en el restaurante Invit, 50 metros más abajo siguiendo por la misma carretera”.

¿Y qué soléis hacer después de cenar? 
“Lo que pasa en Geiranger, se queda en Geiranger”.

Ahora te toca a ti coger el volante

Trae tu propio vehículo, ya sea uno clásico o uno moderno, para saborear el paisaje montañoso de Noruega a tu propio ritmo. Se trata sobre todo de dejar que tu vehículo brille. Las premiadas Rutas Panorámicas de Noruega pueden ser un buen punto de partida cuando planifiques el viaje de tu vida con tus amigos. 

Con un uso creativo de la arquitectura y el arte, las rutas panorámicas acercan a los visitantes a las espectaculares vistas y experiencias que la naturaleza noruega ofrece. Además, hay numerosas carreteras alternativas con hoteles tradicionales y modernos a lo largo de la calzada. Más información sobre moverse en coche por Noruega.

Balestrand

Balestrand.
Photo: Kimm Saatvedt

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