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Los huertos frutales de Hardanger

Una deliciosa aventura

Las sidras y zumos elaborados con manzanas de Hardanger están considerados de los mejores del mundo.

Parte de la culpa la tienen los antiguos monjes ingleses que habitaban esta zona. Pero también, y no menos importante, ha sido el trabajo de los agricultores que viven en las empinadas colinas junto a los fiordos.

Olav Bleie es uno de ellos. Igual que su padre, Lars. Y que su abuelo, Olav.

Las laderas son tan escarpadas a orillas del fiordo Sørfjorden que la única opción es coger las manzanas a mano y bajar con ellas hasta la granja.

Esta, en concreto, se encuentra a unos 1.200 metros por debajo del glaciar Folgefonna.

Este entorno, con un largo y estrecho fiordo flanqueado por altas montañas, es lo que da a las manzanas de Hardanger su característico y delicioso sabor.

Los primeros en darse cuenta de esto fueron, hace ya casi mil años, los monjes ingleses que se instalaron aquí.

"Tenemos lo mejor de dos mundos. Hacia el este, un clima de interior, con inviernos suaves. Y, hacia el oeste, altas montañas que brindan cobijo ante fuertes lluvias. Eso genera un microclima que las manzanas adoran”, explica Olav Bleie, agricultor de la zona.

Los citados monjes eran expertos en la fermentación de la fruta y trajeron consigo el conocimiento de cómo transformar las manzanas en oro líquido.

Así fue como vio la luz en Hardanger la primera granja productora de sidra. Y los agricultores de la zona no tardaron en aprender este arte.

Los registros escritos más antiguos que se conservan reflejan cómo Hardanger ya acogía concursos de elaboración de sidra allá por el siglo XVIII.

Aun así, la producción de sidra a nivel comercial no despegó hasta hace pocos años.

Manzanas sin igual

"Solo en la zona de Sørfjorden hay actualmente 20 productores de sidra y zumo de manzana. Y la gran mayoría emergieron a partir de 2016”, explica Bleie.

Richard Juhlin, originario de Suecia, coincide en que Hardanger cuenta con las mejores manzanas del mundo. Este experto en champán, ampliamente considerado el más prestigioso del mundo, es además Caballero de la Legión de Honor.

“[las manzanas] Son fantásticas y es la tierra y el clima suave de esta zona lo que las hace así. Su mineralización es impensable en un clima más cálido. Son sublimes, riquísimas en matices, las de mayor pureza e intensidad que he probado”, declaró Juhlin al diario noruego DN.

No es el único que lo piensa. Las peras, manzanas, ciruelas y cerezas de Hardanger cuentan, todas ellas, con el sello de calidad de Indicación geográfica, que también se aplica a la “sidra de Hardanger” o al “zumo de manzana de Hardanger”. Lo mismo ocurre con otros productos de las regiones francesas de Chablis o Champagne.

En el Campeonato noruego de la sidra de 2021, cinco de las siete bebidas galardonadas eran de Hardanger. El certamen consiste en una prueba de sabor que realiza un grupo de profesionales del mundo de la gastronomía.

"La idea es que la sidra de Hardanger sea la respuesta noruega al champán (Champagne)", aseguró Ingunn Øvsthus, del Instituto noruego de investigaciones biológicas (NIBIO, por sus siglas en noruego), en una entrevista con la televisión NRK desde la idílica aldea frutícola de Lofthus.

Øvsthus investiga las posibilidades de adoptar un lenguaje de la sidra único. La terminología que suele rodear al mundo del vino se queda corta para captar y expresar los fascinantes sabores que se pueden degustar en esta zona.

Dulces, ácidas… ¡de todos los sabores!

¿Crees que todas las manzanas y sidras saben igual? Nada más lejos de la realidad. Y es que cada variedad tiene sabores y características únicas, así como un maridaje ideal. El cuerpo, contenido en azúcar, textura y carga tánica de cada variedad de manzana deciden su destino: algunas se llevan directamente a la boca, mientras que otras son prensadas y con ellas se elaboran mermeladas, zumos y sidras. Hay variedades intensas, aromáticas, secas, ácidas y dulces.

"Además de todo eso, el año, el suelo, la cosecha y el tiempo de prensado juegan todos un papel en el sabor resultante", explicó el agricultor Asbjørn Børsheim al periódico Dagsavisen.

Unas 10.000 personas visitan cada año la tienda-granja de Børsheim, Ulvik Frukt & Cideri, en Ulvik, en la parte más interior del fiordo de Hardanger.

Se trata de una de las tres granjas abiertas al público a lo largo de la Ruta de la sidra y la fruta en Ulvik. Las otras dos son la de Hardanger saft- og siderfabrikk, en Lekve Gard, y la de Syse Gard. La granja de Syse Gard cuenta también con una agradable cafetería y una tienda con montones de fruta —tanto fresca como en conserva—, zumos, licores, helados artesanos y muchas otras cosas como, por ejemplo, sus populares manzanas de caramelo.

Syse Gard funciona también como Économusée, o museo-taller, y allí puedes conocer de cerca deliciosas tradiciones artesanas. Esta granja, que gestionan miembros de una misma familia de tres generaciones distintas, también cría ovejas, que en verano pastan libres en las hermosas montañas de los alrededores. La carne de estos animales se usa para elaborar exquisiteces típicas como pinnekjøtt (costillas de cordero al vapor, secas y saladas) o fenalår (pierna de cordero curada y salada), además de salchichas. Se conserva y ahúma siguiendo métodos tradicionales.

El esfuerzo da sus frutos

Tanto jóvenes agricultores como típicas granjas familiares en busca de nuevas ideas apuestan cada vez más por la innovación. Y esto ha provocado a su vez que muchos amantes de la gastronomía de muchas partes del mundo vengan a conocer la preciosa zona de los fiordos.

Algunos vienen a admirar los árboles frutales en flor, que alcanzan su apogeo en mayo y junio. Otros se deleitan probando la variada oferta de fruta de la que dispone Hardanger en verano, antes de la cosecha de la manzana, que se celebra con festivales y degustaciones.

Un sendero estrecho avanza sinuoso de uno a otro lado de la empinada ladera en la que se encuentra la granja de Olav Bleie, a la que no pueden acceder los tractores, demasiado pesados y voluminosos.

Aquí, las manzanas son recogidas a mano con el máximo cuidado y depositadas en las respectivas cajas.

El trabajo duro de los agricultores no es en balde y tiene su recompensa. Ningún otro producto noruego ha aumentado su popularidad de una forma similar a la sidra. Además, los zumos de manzana forman parte de la oferta de bebidas de los mejores restaurantes.

"Para mí, la sidra perfecta es aquella en la que el protagonismo recae en los suaves aromas de las manzanas", afirma Olav, que emplea variedades de manzana como la Discovery o la Gravenstein para elaborar sus productos.

El sello de calidad que Olav añade en sus etiquetas reza: “Validado por mi padre”.

Las orillas del fiordo Sørfjorden acogen numerosos huertos frutales y granjas productoras de sidra.

También en esa zona se encuentran populares reclamos como Trolltunga, Agatunet o la famosa ruta de senderismo Dronningstien (o la ruta de la reina), que une las idílicas aldeas de Kvam y Lofthus, en la parte oriental del fiordo, exponentes del cultivo de fruta en esta área.

Tómate un merecido descanso en el elegante Hotel Ullensvang, que dispone de un amplio spa y circuitos exteriores climatizados con vistas al fiordo.

También puedes subir las llamadas escaleras de los monjes: 616 peldaños que te conducen hasta la cima de la montaña Nosi. Y es que fueron levantadas por los mismos monjes cistercienses que trajeron a la zona desde las islas británicas el arte de elaborar sidra en el siglo XIII.

En verano, sube a bordo de uno de los conocidos como cruceros de la sidra, disfruta de los deliciosos platos de la sidrería Siderhuset Ola K y pasa la noche en el histórico Hotel Utne, uno de los más antiguos de Noruega.

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