Los svalbardianos
Svalbard es mucho más que impresionantes paisajes árticos y osos polares: su historia, su cultura y sus habitantes son fascinantes por igual.
Svalbard es hoy como una larga mesa común donde se reúne un grupo de gente increíblemente diverso.
Deportistas alemanes que escalan montañas después del trabajo y esquían hasta el pub, hípsteres internacionales amantes de los huskies que pasan aquí una temporada (o cinco), turistas recién llegados, trabajadores de la NASA, investigadores polares, estudiantes, ingenieros de satélites, artistas, introvertidos poetas finlandeses y trabajadores tailandeses, el mayor grupo de extranjeros en Svalbard.
Una gran familia feliz
«Somos como una gran familia. Viene gente de todo el mundo y con ganas de hacer amigos», comenta Thorbjørn Staff, nativo de Bergen.
Aventureros de todas las edades, que a menudo se siguen preguntando qué quieren hacer en la vida, consideran Svalbard su hogar.
La verdad es que es muy raro que la gente se quede en Svalbard toda la vida. Casi todo el mundo puede vivir aquí, siempre que tenga trabajo y alojamiento, pero no es posible morir ni ser enterrado, dar a luz, enfermar de gravedad o quedarse si se necesita un tratamiento específico.
Tampoco hay una residencia de ancianos y, sin embargo, hay una escuela y dos guarderías a la que van más de 300 niños (y que tienen vallas de dos metros de alto a prueba de osos polares).
El espíritu de los exploradores
«Lo que me gusta de Svalbard es que atrae a personas muy diferentes y todas llegan con una historia y un sueño», comenta Marina Van Dijk, orfebre holandesa, marinera y aventurera por todo el mundo, que llegó aquí por primera vez hace más de 30 años.
Podrás encontrar sus bonitos diseños de plata en las tiendas de toda la ciudad y visitar su pequeño taller.
«La naturaleza de aquí me inspira mucho: las fascinantes estructuras de los bancos de nieve, las huellas fugaces, las piedras... Además, me encanta la quietud de la noche polar. Te hace apreciar hasta la luz más discreta, ya sea la repentina luz de la luna o una simple vela», expone.
El paraíso de los huskies
Cuando la oscuridad lo invade todo, lo único que necesitas es un alegre compañero peludo. Se dice que hay más de 1200 huskies en la ciudad y sus alrededores.
Puedes conocer a algunos de ellos en una de las cafeterías más acogedoras del hemisferio norte, Husky Café.
«Mis amigos y yo lo fundamos en 2022 como una broma, después de una noche de cervezas, pero ha sido un éxito», explica uno de los dueños, Martin Fiala, mientras acaricia a sus perros, Yuku y Tyco, blancos como la nieve.
Una de las actividades imprescindibles en Svalbard es dar un paseo en un trineo tirado por perros.
El silencio de la nieve, las imponentes montañas, el suave sonido de las patas al correr…