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SVALBARD

Aventuras en el ártico

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Pero, ¿dónde estamos? ¿Seguimos en la Tierra?

¡Pues claro! ¡Esto es Noruega!

Aquí es muy fácil sentirse solo en medio del universo, sentado en silencio bajo el inmenso cielo polar, únicamente iluminado por las auroras boreales.

¡Pero también se celebran conciertos llenos de fans hasta la bandera!

Longyearbyen, la capital, es una localidad cosmopolita con modernos hoteles, una cervecera local y más de 15 restaurantes.

Aquí se encuentra también una de las mayores bodegas de toda Escandinavia.

Para comer, prueba exquisiteces locales como carne de foca, urogallo o reno de Svalbard, bacalao del Atlántico y salvelino. Todo ello acompañado de setas y hierbas aromáticas típicas de la tundra.

¡Que aproveche!

Fuera te esperan grandes aventuras.

Hay muchos glaciares en los alrededores de Longyearbyen. Haz un crucero de un día para admirar desde el mar la majestuosidad de estos grandes bloques de hielo. Mantén siempre una distancia prudencial: en ocasiones, partes de un glaciar pueden desprenderse y caer al mar, generando olas gigantes.

Otra opción es dar un paseo sobre un glaciar con la ayuda de un guía. O descubrir la atmósfera mágica de cuevas de hielo que te harán sentir en otra época.

Por tu seguridad, si decides salir del perímetro de Longyearbyen, hazlo siempre acompañado de un guía cualificado. Es muy importante, ya que…

Svalbard es el reino del oso polar, y debemos respetar el territorio de estas extraordinarias criaturas.

Los paisajes del Ártico esconden unas condiciones de vida duras, pero también gran fragilidad. De ahí que más de la mitad de la superficie de Svalbard esté protegida.

Sé responsable y no dejes ningún tipo de desechos en la naturaleza.

Hoy en día, Svalbard es un Destino Sostenible certificado, un reconocimiento que se concede a aquellos destinos que trabajan de forma sistemática para reducir los efectos negativos del turismo.

Con la ayuda de un guía te sentirás en la cima del mundo. Y recuerda: a más altura, mejores vistas 🏔️

Descubre la naturaleza salvaje de Svalbard a pie, en una moto de nieve, sobre los esquís...

… o en un trineo tirado por enérgicos huskys.

Las condiciones aquí son perfectas para estos perros descendientes de los lobos de las regiones polares. Y ellos se lo pasan en grande corriendo sobre la nieve.

¡Seguro que harás algún amigo de cuatro patas!

Sal a explorar el océano Ártico en barco o kayak.

Muchas agencias locales ofrecen excursiones y viajes de un día. Una alternativa más ecológica es subir a bordo del catamarán híbrido y silencioso de Hurtigruten.

Desplázate en barco o en moto de nieve a la localidad de Pyramiden, un auténtico museo al aire libre que te transportará a la antigua Unión Soviética.

En su apogeo, unas 1.000 personas vivieron aquí. La mayoría se marcharon cuando cerraron las minas de carbón. Aquí puedes alojarte en el hotel Pyramiden.

La localidad minera de Barentsburg se encuentra al oeste de Longyearbyen. Sus apenas 450 vecinos la convierten en la segunda mayor población de Svalbard.

Barentsburg destaca por sus coloridos edificios y por el arraigo de elementos típicos de la cultura rusa.

En Svalbard es habitual quitarse los zapatos antes de entrar en un restaurante u hotel. Esta costumbre se remonta a cuando las islas acogían actividad minera: se hacía para dejar fuera los residuos del carbón.

En Gruve 3 (o Mina 3) conocerás de primera mano cómo se trabaja en una mina de carbón. Si te atreves, puedes avanzar agachado por sus estrechos pasillos (en la imagen). O adentrarte en la mina rusa de Barentsburg, aún activa, junto a uno de sus mineros.

En una zona rural en el extremo oeste de Svalbard se encuentra uno de los hoteles más exclusivos de Noruega: el Isfjord Radio Adventure Hotel. Dispone de una sauna con vistas panorámicas desde la que observar paisajes increíbles sin pasar nada de frío.

¡Qué pasada! ¿Qué demonios será eso?

Se trata de la entrada al Banco mundial de semillas de Svalbard.

Su interior, de unos 1.000 metros cuadrados, alberga semillas de todos los países del mundo. Eso lo convierte en el depósito de semillas más completo y seguro del planeta, que garantiza la producción de alimentos en caso de una crisis a nivel global.

La luz en Svalbard es un espectáculo único.

En las noches de invierno verás las estrellas tan cerca de tu cabeza como nunca antes.

Entre octubre y marzo apenas hay luz solar, lo que hace que las auroras boreales sean todavía más mágicas.

Durante esta época del año tampoco faltan los planes y actividades para disfrutar de la región: senderismo en la montaña de Platåfjellet, trineos de perros, ¡o una excursión para cazar auroras!

Y de abril a agosto, el sol de medianoche ilumina el cielo y hace que las noches no terminen nunca.

¿A que suena bien?

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