Munch fue un auténtico modernista, tanto en su obra como en su percepción de la sociedad contemporánea. Tanto que llegó a escribir: “Ya no volveré a pintar interiores en los que el hombre lee y la mujer hace punto. Voy a pintar a gente viva, que respira, siente, sufre y ama”.
Las mujeres que lo formaron
Cuando Edvard Munch tenía sólo cinco años, su madre, Laura Munch (1837-1868) murió de tuberculosis. Su hermana, Karen Bjølstad (1839-1931), se mudó al apartamento de la familia Munch en Kristiania, la capital (hoy en día Oslo), para cuidar de Edvard y de sus cuatro hermanos y hermanas. En 1877, la hermana mayor de Munch, Sofie, también murió de tuberculosis.
La mujer que le enseñó el arte
Karen, que ejercería como nueva figura materna para Munch, era ella misma una artista y fue quien introdujo al joven Edvard en el mundo del arte.
Los primeros proyectos artísticos de Munch girarían, en parte, en torno a las repentinas muertes de su madre y su hermana. Durante los años 1885 y 1886, pintó la primera versión de La niña enferma, que muestra a su hermana mayor, Sofie, y a su tía y figura materna, Karen.
Demás familia
Pero Munch también retrató a otras mujeres de la familia en buen estado físico y de salud, como por ejemplo a su hermana menor, Inger (1868-1952). Ella está considerada la primera fotógrafa que documentó los ocho kilómetros de largo del río Akerselva, que discurre como un pulmón verde a través de la capital noruega.
En 1892, Munch terminó la obra Inger de negro y violeta (Inger in Black and Violet).
El primer amor del artista
En 1885, Edvard Munch vivió su primer gran amor cuando tuvo un romance con Milly Thaulow (1860-1937).
Incluso mucho tiempo después de que su relación acabase, Munch no era capaz de olvidar a Thaulow. Pero ella no sentía lo mismo y se casó con otro hombre. Munch sintió una especial decepción cuando, después de mucho tiempo, Thaulow se divorció y volvió a casarse sin mostrar ningún interés en él. Este desengaño afectaría a su relación con las mujeres durante el resto de su vida.
Posteriormente, Thaulow sería conocida como una de las primeras en escribir sobre moda y gastronomía en la prensa noruega.
En el cuadro La danza de la vida, pintado entre 1899 y 1900, la pareja Munch-Thaulow ocupa el lugar central en una escena dramática acerca de los celos.