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The echo of The Scream The echo of The Scream The echo of The Scream
The echo of The Scream The echo of The Scream
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The echo of The Scream.
Photo: VISITOSLO/Munchmuseet
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El eco del Grito

Munch encontró en uno de los más bellos miradores de Oslo la inspiración para una de las pinturas más famosas del mundo - "El Grito".

Texto original en inglés: Morten Andre Samdal 

Munch pintó "El Grito" en Niza, a finales del otoño de 1893 – en realidad muy lejos del lugar donde el pintor concebió la icónica imagen. Este lugar se puede visitar en cualquier momento. Para llegar a Ekebergskrenten (La cuesta de Ekeberg) tendrás que seguir uno de los muchos caminos empinados que salen de la parte este del centro histórico de Oslo.

Entre las miles de páginas en las memorias del pintor, un pequeño fragmento hace referencia al paseo que cambiaría la historia del arte.

 “Andaba por la carretera con dos amigos – cuando el sol desapareció por el horizonte – de repente el cielo cogió un tono rojo carmesí – Paré y me apoyé en la valla de la muerte – sobre el fiordo azul y negro, la ciudad sangrienta y las lenguas de fuego – mis amigos andaban delante mío y quedé sumergido en una enorme e inquietante ansiedad – sentí entonces que se trataba de un terrible grito infinito que rugía a través de la naturaleza.”   

View from Ekeberg
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Photo: VisitOSLO/Tord Baklund

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Photo: VisitOSLO/Tord Baklund
Ekebergrestauranten
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Ekebergrestauranten.
Photo: Ekebergrestauranten.com

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Ekebergrestauranten.
Photo: Ekebergrestauranten.com

Ekeberg es un destino popular, gracias a su restaurante modernista, el nuevo parque de esculturas – y las impresionantes vistas que ofrece. Debajo nuestro, a medida que atravesamos el camino, la capital se nos revela. Vemos una obra maestra de la arquitectura premiada en varias ocasiones, la Casa de la Ópera de Oslo, el lugar, todavía vació, donde el nuevo icónico museo de Munch abrirá en 2019 y, en la distancia – el Museo Astrup Fearnley de Arte Moderno, uno de los principales expositores de arte contemporáneo del país. El legendario arquitecto Renzo Pianzo diseñó su nueva sede. Cerca, el nuevo Museo Nacional, también está en construcción  –  y albergará varios de los trabajos propios de Munch.

Uno puede ver desde aquí todo el trayecto a Grünerløkka, uno de los barrios más de moda de la ciudad hoy en día y que acoge numerosos artistas y artesanos. Fue precisamente en esta zona de la ciudad, en la plaza Olaf Ryes  – que Edvard Munch como un pintor pobre empezó su largo camino al estrellato. 

Hoy en día, la mayoría de gente alrededor del mundo le conoce. Todo el mundo guarda alguna relación con el expresivo pintor con su estilo muy definido. Poca gente, sin embargo, sabe que Munch era noruego.     

"Puede haber varias razones para ello", asegura Hans Richard Elgheim, uno de los mayores expertos en Munch". Más allá del hecho que él vivió en Alemania en el momento de su mayor progreso como artista, su arte no es noruego bajo el puento de vista de una nacionalidad vinculada a ciertos temas concretos. No vemos ninguna presencia romántica nacional en sus cuadros, como la vemos por ejemplo en las pinturas de Tiedemann y Gude, y en otros de los artistas noruegos más destacados". Munch era diferente explica Elgheim. "Él  apuntó y se cuidó de cuestiones existenciales sobre la vida, el amor, la muerte y la ansiedad. Munch era un expresionista, y tenía tendencia a soltar sus sentimientos directamente sobre el lienzo. No se escondía detrás de convenciones o de una técnica de pintura particular. Fue un pionero y su arte es universal. "

Hay muchos mitos alrededor de la figura de Munch  – el genio solitario. Su vida estuvo marcada por el alboroto, la ansiedad y las preguntas sin fin.  

Ekebergparken Sculpture Park
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Ekebergparken Sculpture Park.
Photo: VISITOSLO/Tord Baklund ©Richard Hudson/BONO

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Ekebergparken Sculpture Park.
Photo: VISITOSLO/Tord Baklund ©Richard Hudson/BONO
Children at the Munch Museum
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Children at the Munch Museum.
Photo: VISITOSLO/©Munchmuseet

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Children at the Munch Museum.
Photo: VISITOSLO/©Munchmuseet

"Ya está bien de pintar mujeres haciendo ganchillo y hombres leyendo. Pintaré gente que respira y siente, que ama y sufre", dijo una vez Munch.

Desde 1916 hasta su muerte en 1944, vivió en Ekely, una villa de estilo suizo en Skøyen, Oslo. Fue muy productivo hasta el final, y durante los 28 años que vivió en Ekely usó varios motivos recurrentes en su obra: el bosque inusual alrededor de la finca, paisajes rurales y retratos de mujeres. Había una antigua guardería en el lugar donde Munch compró la propiedad, ubicada entre las zonas industriales de Skøyen y las tierras de cultivo en Vestre Aker. A tan solo un par de kilómetros al este y al mismo tiempo, su contemporáneo Gustav Vigeland estaba creando el mundialmente famoso parque de esculturas emplazado en el Parque Frogner.     

 

En Ekely, el estudio de Munch todavía funciona, y lo usan jóvenes artistas noruegos y extranjeros que están listos para tomar el legado de Munch – un hombre que es todavía un modelo a seguir para muchos. En algunas ocasiones toda la propiedad ha sido abierta a los visitantes, por lo que deberías comprobar los horarios de visita cuando estés en Oslo.

No sorprende que Munch haya sido definido como "un artista contemporáneo eternamente actual". Recientemente uno de los artistas vivos más aclamados, Bjarne Melgaard, ubicó sus interpretaciones de Munch junto a los trabajos originales del maestro en el actual Museo Munch en Tøyen. Este acto fue muy controvertido y generó mucho debate en el ámbito de las artes escénicas de Noruega. Y es precisamente esto lo fascinante sobre Munch: sus pinturas siempre pueden ser actualizadas y todavía hoy en día generan unas fuertes reacciones. 

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