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A self-portrait of Edvard Munch who's standing whilst holding a cigarette
The world-famous painting The Scream by Edvard Munch

Conoce el MUNCH

Este edificio ha transformado el paisaje de Oslo y hace un guiño respetuoso a la bulliciosa capital noruega.

Cuando Edvard Munch falleció en 1944, no tenía descendientes que cuidaran de su legado…

…motivo por el cual, decidió legar la totalidad de sus obras y trabajos artísticos que tenía en su posesión a la ciudad de Oslo.

Este legado incluía, entre otros, Autorretrato con cigarrillo (en la imagen) y uno de los cuadros más memorables de la escena internacional…

… ¡El grito!

En una de las versiones de este cuadro, es posible vislumbrar un diminuto texto que dice “Pintado por un hombre loco”, que, en opinión de algunos, es el propio Edvard Munch.

El grito

Las tres versiones de El grito se exponen por turnos en una sala a oscuras, durante una hora cada una, dentro de la exposición permanente «Edvard Munch Infinite». De esta forma, se pretende proteger de la mejor manera posible la fragilidad de las piezas. No cabe duda de que una de las obras de arte más famosas del mundo ha vuelto a despertar un gran interés en los últimos años.

El célebre cuadro de Munch aparece a menudo en pancartas de protesta, sobre todo en las manifestaciones contra el cambio climático.

“Al contrario de lo que comúnmente se cree, es la naturaleza, y no la figura, la que grita, según escribió el propio Munch”… “un gran e infinito grito de la naturaleza”, advierte Lindeberg.

The Munch Museum when the sun sets in Oslo, Eastern Norway
The MUNCH museum facade in Oslo in Norway

En honor al gran legado del famoso pintor noruego, Oslo ha construido el nuevo museo MUNCH, uno de los más grandes del mundo dedicados a un único artista.

Detrás del diseño de este altísimo edificio de sesenta metros se encuentra el estudio español de arquitectura Estudio Herreros, que ha conseguido reducir en más de la mitad las emisiones de otros edificios de similares características.

Muchas de las decisiones arquitectónicas se tomaron bajo la premisa principal del clima.

El edificio está revestido de paneles ondulados de aluminio reciclado que ofrecen diferentes grados de transparencia. La facha exterior ha sido diseñada para proyectar y reflejar la luz solar y mantener una temperatura estable en el interior.

Más arte Munch que nunca

En el centro de Oslo, se alza un nuevo edificio junto al fiordo que ha transformado el perfil arquitectónico de la ciudad.

“El museo contiene una rebosante colección de obras de Edvard Munch, y además expone piezas de otros conocidos artistas contemporáneos. El nuevo MUNCH es cinco veces más grande que el museo anterior, lo que permite explorar más arte Munch que nunca”, explica Maren Lindeberg, jefa de prensa de MUNCH.

Al margen de las exposiciones, el museo alberga diferentes programas de espectáculos, literatura, música, cine y baile.

“MUNCH es un espacio que ofrece eventos culturales para todo el mundo, de todas las edades y procedencias. El edificio rebosa cultura por todos los costados, sin olvidar sus majestuosas vistas de la capital y el fiordo de Oslo. Las puertas de la cafetería están abiertas a todo el público, pero si quieres llevarte una experiencia aún mejor, sube al bar de la azotea, en la decimotercera planta, para tomar algo en plan relajado”, recomienda Lindeberg.

El objetivo que se ha perseguido con la construcción del nuevo MUNCH es que la ciudad resulte más atractiva para los oslenses, además de constituir un aliciente más para visitar la capital noruega.

“MUNCH es un espacio cultural fantástico para la ciudad de Oslo. Su diseño arquitectónico, ubicación privilegiada y un calendario lleno de eventos variados convertirán el arte en un gran motor de Oslo, donde el nuevo museo tendrá, sin lugar a dudas, un papel principal en el desarrollo de la comunidad. Bjørvika, la zona en la que se sitúa el museo MUNCH, añade una nueva dimensión a la capital, convirtiéndola en una metrópolis internacional y un emocionante destino con un montón de planes para no aburrirse. Oslo, prácticamente, acaba de renacer”, comenta Lindeberg con mucho entusiasmo.

Moving Munch's art into its new home in Oslo, Eastern Norway
Moving Munch's art into its new home in Oslo, Eastern Norway
The large painting, The Sun by Edvard Munch in Oslo, Eastern Norway
Edvard Munch, atelier at Ekely
The café, Munch Deli & Kafé at the first floor of the Munch museum in Oslo in Eastern Norway
People enjoying a drink at Kranen cocktail bar at MUNCH, Oslo
People at the Operastranda beach outside the Munch museum in Oslo, Eastern Norway

Trasladar unas obras tan frágiles al museo no fue tarea fácil.

Las de mayor tamaño, de hasta 50 metros cuadrados, hubo que transportarlas por agua al nuevo museo. Después, se utilizó una grúa para elevarlas metros e introducirlas en el interior del edificio a través de una gran abertura en el lateral de la sexta planta.

Finalmente, la abertura de siete metros de altura fue sellada por completo.

Los dos grandes cuadros que hubo que trasladar de esta manera fueron El sol (en la imagen) y Los investigadores, que Munch pintó con la pretensión de inspirar a los alumnos de la Universidad de Oslo.

Estas dos obras se exhiben en una gran sala que enlaza dos plantas y forman parte de la exposición Edvard Munch Monumental.

Pero Edvard Munch no fue solo pintor. Le encantaba experimentar con la fotografía y no dudaba en posar como modelo.

En otras palabras, ¡Munch se hizo muchísimos selfis!

Sus fotografías se pueden ver en la exposición digital Det eksperimentelle selvet («El yo experimental»).

Cuando empieces a sentir que tu cabeza está repleta de experiencias estéticas y, sin embargo, tu estómago está vacío, dirígete a uno de los tres lugares del museo en los que es posible tomar algo. Para visitar estos lugares no es necesario sacar la entrada para el museo.

En el delicioso bistró Tolvte, en la duodécima planta, puedes saborear unas ostras o una hamburguesa Munch. Otra posibilidad es dirigirte al bar Kranen, situado en la azotea del edificio, para tomar un cóctel y disfrutar de unas magníficas vistas de Oslo.

¡Menudo sitio para tener una cita al atardecer!

Más abajo, en la cafetería MUNCH Deli & Kafé, puedes comprar una merienda preparada para llevarte a la idílica playa Ópera, justo a las afueras del museo y de la Ópera Nacional. Aquí podrás darte un baño (¡sí, es posible nadar aquí durante todo el año!) y calentarte en una de las muchas saunas de los alrededores.

Y no te olvides de dejar un poco de tiempo para darte un paseo y explorar este nuevo barrio que, de un tiempo a esta parte, goza de mucha popularidad, y que se extiende por el complejo residencial Munch Brygge y la zona de Oslobukta.

Obtén más información sobre el museo MUNCH en Oslo.

Oslo se ha convertido en los últimos años en un lugar destacado para los amantes del arte.

Además del museo MUNCH, no pierdas la oportunidad de visitar el Museo Nacional, el museo Astrup Fearnley o las obras maestras al aire libre en los parques de esculturas de Ekeberg y de Vigeland.

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