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¿Alguna vez te has planteado por qué el turismo y la elección del destino pueden ser tan importantes? Acompáñanos a Nordskot (Steigen), un pequeño municipio de la región de Salten, en el Norte de Noruega. Este pueblo pintoresco ha contrarrestado su declive gracias a visitantes como tú.

Es temprano por la mañana cuando llegamos al antiguo pueblo pesquero de Nordskot, tras un impresionante viaje en barco exprés de 1,5 horas desde Bodø hacia el norte.

El agua esmeralda brilla bajo las altas y majestuosas montañas, mientras una pareja de águilas desciende de manera elegante buscando su desayuno.

Pia, la directora general operativa de Naustholmen Adventure Island, llega en barco para hacer su compra diaria en la tienda de comestibles local, Nærbutikken.

«Compramos todo lo que necesitamos para Naustholmen aquí», comenta.

La pequeña tienda, que se ha convertido en una atracción turística en sí misma, tiene casi cualquier cosa que necesites y otras muchas que quizás no pensaste que podrían hacerte falta: desde equipos de pesca hasta guantes, gafas de sol, repelente de mosquitos, juguetes y comestibles. Podrás acceder a todo fácilmente a través del sistema completamente automatizado que funciona 24 horas al día y 7 días a la semana.

«Para nosotros, es un honor haber recibido el título de “Tienda de comestibles local noruega del año” en 2023», afirma con orgullo su propietaria, Nina Ingolfsen.

«¡Ahora incluso viene gente de lejos solo para comprar aquí!».

Tiempos duros

Aunque no siempre ha sido así. Hace tan solo unos años, Nina estuvo a punto de cerrar su tienda. Nordskot, antiguamente uno de los puntos comerciales más concurridos de la costa, solía recibir a miles de personas durante la época de pesca del skrei. Sin embargo, a medida que los barcos se modernizaron, ya no necesitaban parar en Nordskot, lo que provocó su lento declive.

Los residentes empezaron a marcharse y las elegantes casas blancas, antes símbolos de prosperidad, se desmantelaron y trasladaron a otras partes del país. Solo quedaron algunos residentes ancianos y el cierre de la escuela fue una señal más del declive del pueblo. La disminución de la demanda de transporte, tanto de personas como de mercancías, llevó incluso a los políticos a debatir la posibilidad de interrumpir el servicio de barco exprés al pueblo.

Nordskot estaba a punto de convertirse en un pueblo fantasma.

Un sueño hecho realidad

Pero entonces, entre 2012 y 2015, todo cambió. Cuatro noruegos, entre ellos los famosos exploradores polares Børge Ousland y Randi Skaug, se enamoraron de esta impresionante zona y quisieron hacer realidad su sueño: construir algunos de los alojamientos más extraordinarios de Noruega.

«Eso fue lo que nos salvó. Nuestra comunidad no habría sobrevivido si no fuese por ellos», expresa Nina con gratitud.

«Ahora la tienda prospera y mi marido gestiona las llegadas del barco exprés, que atraca de dos a cuatro veces al día», añade con una sonrisa y mirando con cariño a sus dos hijos pequeños, Adrián y Daniel, que le ayudan en la tienda.

«Me he criado prácticamente en un carrito de la compra. Mi madre tenía que poner cinta adhesiva en las estanterías para alejarme de los dulces», recuerda Daniel, que también es un músico excelente.

Ahora sus dos hijos pueden imaginarse un futuro aquí.

«De hecho, el reto al que nos enfrentamos actualmente es conseguir viviendas suficientes para todos los que quieran mudarse aquí», explica la familia.

Un punto de encuentro local

Si tienes suerte, podrás escucharle tocar la guitarra en la pequeña cafetería que hay dentro de la tienda, donde también podrás intercambiar libros…

«... ¡y algún que otro cotilleo y abrazo!», añade Pia con una sonrisa.

«Siempre traemos aquí a nuestros huéspedes antes de continuar hacia la isla de Naustholmen. Animamos encarecidamente a los turistas a que apoyen estas tiendas locales que se pueden encontrar por toda Noruega y que son fundamentales para las pequeñas comunidades, ya que  permiten a sus habitantes vivir aquí», subraya antes de llevarnos en una pequeña embarcación a la espectacular isla de Naustholmen.

Una comunidad de amigos

Tras conquistar las Siete Cumbres, la famosa aventurera Randi Skaug compró la pequeña isla de Naustholmen y la convirtió en un centro de aventuras al aire libre. Ahora acoge a grupos y viajeros individuales durante la temporada de verano. La gente viene a relajarse, desconectar del mundo digital, practicar actividades como kayak y senderismo y, lo más importante, volver a conectar con la naturaleza y con otros viajeros.

«El compañerismo es el valor más importante de este lugar», señala Randi.

Nos reunimos con ella en Butikken, un pub agradable situado en el interior de un antiguo cobertizo para botes. Este acogedor establecimiento, con muebles de época y una cálida estufa, es el corazón del lugar.

«Intentamos abastecernos de todo localmente, contratar mano de obra de aquí, comprar artículos vintage locales y apoyar a la comunidad de todas las formas posibles. El turismo sostenible y responsable también consiste en mantener vivas las comunidades locales en zonas remotas», comenta.

Reconstruir y renovar

«Para mí es importante seguir siendo pequeños y reconstruir los edificios antiguos en lugar de construir otros nuevos. Esto ayuda a preservar el carácter único y el ambiente íntimo de la isla», prosigue Randi, que también ha escrito un libro de cocina con especialidades de la isla.

«Nuestra cocina es sencilla y sin pretensiones y utiliza ingredientes locales como el pescado, el alce, el ciervo y la ballena, a menudo con toques asiáticos. Siempre es deliciosa y colorida», añade.

También puedes relajarte en una sauna caliente, darte un masaje en el cobertizo para botes recién construido junto al mar o, según la estación, ir en busca de auroras boreales o disfrutar del sol de medianoche.

Este sitio tan singular ha aparecido incluso en la popular serie de la BBC de Ben Fogle, New Lives in the Wild.

A la vanguardia

«Las cabañas de aquí tienen un aire a Star Wars, ¿no crees?», dice Randi.

Al otro lado del estrecho, el explorador polar Børge Ousland ha construido un refugio moderno para los amantes de la arquitectura, la gastronomía y el diseño (sin olvidar las increíbles historias sobre el Polo Norte y el Polo Sur).

En 2023, terminó la última de estas cabañas únicas de su isla: dos torres negras equipadas con paneles solares. En la planta superior hay una cama de matrimonio bajo un gran techo de cristal, mientras que en la planta baja encontramos una acogedora sala de estar con una vista panorámica del mar que parece que casi toca el edificio.

«Siento la obligación y la responsabilidad de invertir en un futuro más sostenible y contribuir a reducir nuestro consumo. No pretendo construir más cabañas, esto nunca se convertirá en una máquina turística. Quiero que mis huéspedes experimenten el “lujo invisible” y cultiven una profunda conexión con la naturaleza», afirma.

Las cabañas, creadas en colaboración con el arquitecto noruego Snorre Stinessen, han ganado varios premios internacionales por su peculiar arquitectura y han aparecido en numerosas revistas de viajes y arquitectura de prestigio de todo el mundo. 

Comida deliciosa de origen local

Ovejas y corderos salvajes pastan libremente por la isla. No solo cortan la hierba de forma natural, sino que también ayudan a fertilizar la tierra. La hierba salada y las algas marinas de las que se alimentan aportan a su carne un sabor muy tierno e inconfundible.

A pesar de su ubicación en el Ártico, este espacioso restaurante con vistas panorámicas sirve principalmente comida de kilómetro cero.

«Nosotros mismos pescamos la mayor parte del pescado y nos abastecemos de caza salvaje, como la carne de alce, además de verduras y patatas de los agricultores de la isla de Engeløya, aquí en Steigen», explica Børge.

«También recolectamos setas, bayas y algas que conservamos para utilizarlas durante todo el año», añade el jefe de cocina Ondrej Tajdik, justo antes de servirnos el sorbete de grosella negra más delicioso que jamás hemos probado.

Le encanta experimentar.

«Me gusta centrarme en una cosa cada vez. Últimamente he estado experimentando con el pan y he hecho zumos con pan fermentado, helado de pan, caramelo de pan y muchos otros platos sabrosos de pan», continúa.

Un viaje al pasado

Pero aquí te esperan muchas cosas más. Si cruzas un pintoresco puente antiguo desde Naustholmen llegarás a Grøtøya, la mayor de las tres «islas turísticas» frente a Nordskot. En lo alto de una colina, se encuentra el encantador y venerable Villa Haugen Boutique Hotel

Nostalgia por la isla

En un principio, los exingenieros Unni Johnsen y John Magne Birkeland buscaban una cabaña de vacaciones, pero no pudieron abandonar la pequeña isla de Grøtøya por una tormenta de nieve en 2014.

Se enamoraron perdidamente de la reformada Villa Haugen y decidieron hacer caso a su corazón: tomaron la decisión espontánea de comprarla y empezar una vida completamente nueva.

Aquí es fácil imaginar cómo debían de ser las islas en la época en que Grøtøya era un próspero centro comercial, con una oficina de telégrafos, un banco y varias tiendas, cuando las mujeres llevaban vestidos largos y tacones altos.

«Solía decirse: “Si no puedes comprarlo aquí, es que no lo necesitas”», recuerda John Magne.

Un ambiente auténtico

Hoy en día, Villa Haugen es una réplica reconstruida de la antigua casa que una vez estuvo aquí. Los propietarios han hecho todo lo posible por conservar su estilo auténtico y nostálgico al incorporar numerosas piezas de art decó y muebles de época para preservar la historia y el espíritu de la isla.

Los huéspedes pueden elegir entre habitaciones diferentes y únicas y disfrutar de la sauna, el jacuzzi y el pub del muelle, que mira al oeste.

Los acogedores propietarios también sirven una comida excepcional que preparan ellos mismos para los huéspedes. Para ellos, la sostenibilidad es una prioridad.

«Procuramos utilizar todas las partes del pescado. Una parte importante del pescado no se filetea, pero aun así puede utilizarse para elaborar platos deliciosos», explica John Magne mientras nos deleita con sus exquisitos pasteles de pescado caseros, preparados con una variedad de especies de pescado diferentes.

El paraíso de las actividades marítimas

Nordskot Brygge fue en realidad el primer negocio turístico que se estableció en la zona en 2012 y, por tanto, con el que comenzó todo.

John Åge Handberg y Marit Sjøvoll compraron la propiedad de Nordskot en 2006 como casa de vacaciones, pero al cabo de unos años decidieron mudarse definitivamente para alejarse de la vida más urbana de Bodø. Aquí abrieron un apartahotel y un centro de actividades marítimas como pesca, padelsurf, kayak y excursiones en lanchas semirrígidas. 

«Nuestro embarcadero y nuestros edificios son interpretaciones modernas de las casas que había aquí antes. Queríamos mantener el ambiente auténtico», cuenta su pareja.

La hora de la sauna

Muchas de las viviendas independientes están construidas al estilo de las antiguas cabañas de pescadores, rorbu, donde vivían los pescadores de las Lofoten en el pasado.

«Todavía se dan oportunidades excelentes de salir de pesca, por ejemplo, a capturar fletanes, aunque también alojamos a muchos senderistas y amantes del kayak», añaden.

Y al final de una jornada larga y repleta de actividades, los huéspedes pueden relajarse en su moderna sauna flotante.

«Es algo que muchos locales aprecian también», explican los propietarios.

Destinos únicos

Cuatro destinos diferentes y muy cerca los unos de otros. ¿Por qué no conocerlos todos?

«Lo bonito de Nordskot es que tenemos una colaboración buena y cercana. Puedes alojarte en una localidad y comer y hacer actividades o excursiones en otras islas», comenta Handberg.

Tus anfitriones te ayudarán a organizar los desplazamientos en barco entre las islas.

Participa en excusiones guiadas de kayak o pesca, alquila un barco o haz senderismo por tu cuenta o con un guía. Si buscas una aventura, atrévete con la desafiante travesía montañosa de Nordskot.

Noches de auroras

De vuelta en la cabaña-torre de Manshausen, los últimos rayos de sol tiñen las majestuosas montañas de un color rojo oscuro.

Nos relajamos en la sauna caliente y nos refrescamos con un chapuzón rápido en el agua verde esmeralda del lago iluminado. El frío da un chute de dopamina a nuestro cuerpo que nos hace sentir revitalizados y vivos.

De repente, el cielo se transforma en una impresionante paleta de colores: unas ondas verdes danzan sobre la cabaña para después desplazarse hacia las montañas. ¡Es una experiencia increíble y de otro mundo! Las auroras boreales continúan su fascinante baile y nos seducen con su espectáculo de luces árticas.

Sin embargo, el momento más impresionante todavía está por llegar.

A medida que aumenta la oscuridad, emergen un billón de estrellas: casi parece que podemos tocarlas. Me tumbo en la cama de la suite de la torre, bajo el techo de cristal, y siento que todo el universo me arropa.

Un momento existencial en toda regla.

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