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Photo: Girish Chouhan - visitBergen.com
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La oculta, próspera vida detrás de esta "imagen de postal"

Bryggen ha sido un lugar de comercio durante mil años. Pero ahora las mercancías son otras.

Vikingos de cerámica permanecen de pie en alerta encima de estantes y mesas, rodeados de jarrones, piezas de arte y herramientas cubiertas de barro. En algún lugar entre ellos un sistema estéreo que toca un concierto de cello, a un volumen sorprendentemente alto.  "Necesito música para mi trabajo". asegura Elin Brudvik desde la profundidad de la habitación, mientras baja el volumen de la música. Estaba en ese momento dando forma a un plato de arcilla húmeda en un torno de alfarero. El ambiente en la alfarería es las veces el típico de un taller privado e íntimo y el de una tienda.

El espacio que Brudvik comparte con un colega artesano se encuentra en uno de los pocos edificios de piedra en el Bryggen de Bergen - el que fuera el principal centro de comercio entre Noruega y el continente, que se remonta unos mil años.

Para el mundo exterior, Bryggen es, ante todo, una fachada, aunque una muy emblemática.  Las altas y estrechas casas señoriales pegadas unas con otras a lo largo del muelle, apoyándose entre ellas, son reconocibles al instante como un símbolo de Bergen.  Lo que no ves desde la calle, es que hoy encontrarás ceramistas, joyeros y artistas, y tiendas de textil y cuero artesanos que recubren ambos lados de los pequeños callejones entre las hileras de las casas históricas.

Bryggen, Bergen
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Bryggen, Bergen.
Photo: Elias Dahlen

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Photo: Elias Dahlen

En llamas

"Permanecemos abiertos durante todo el año. Hay una gran número de pequeños pero interesantes eventos a los que incluso los lugareños deberían prestar más atención", asegura Brudvik, quien hace hincapié en el hecho de que no adapta su estilo a los turistas en verano. "Yo no hago suvenires. Yo hago mi propio producto a mi manera". Brudvik es una de muchos en ese sentido. Sin embargo, hace tan sólo unos 50 años, la situación era bastante diferente.

"Bryggen cuenta con una comunidad tremendamente original y propia, con una identidad distinta. Pero es casi un milagro que llegara a ser lo que hoy es", explica Eric Saudan, propietario de Bryggen Tracteursted, un restaurante que jugó un papel clave en la revitalización de la zona en los años 1970.

Después de casi un milenio de comercio, la zona rebosaba de vitalidad y actividad. Pero a mediados de la década de 1900, sin embargo, las antiguas casas de comercio y almacenes quedaron abandonados y en mal estado, consumidas por la historia. Cuando el último de una serie de incendios afectó a la ciudad en 1955, el estado de ánimo general era favorable a dejar que este lugar se quemara completamente.

"Ahora Bryggen se ha convertido en un centro de creatividad, lleno de gente genuina que se preocupan por lo que hacen", añade Saudan. Bryggen pasó de estar al borde de la destrucción a ser un referente cultural y ser nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Bryggen, Bergen
Photo: Elias Dahlen

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Photo: Elias Dahlen

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Photo: Elias Dahlen

Algo huele a pescado

La historia de Bryggen se remonta al año 1070, un poco después de la Edad Vikinga. Ubicado en una posición fácilmente defendible, quedaba al alcance de buques tanto desde el lejano norte como desde Islandia y el continente. Se convirtió en un importante centro de comercio nórdico. 300 años más tarde la Liga Hanseática estableció aquí su oficina, y tuvo una gran influencia en la ciudad durante cientos de años.

En esa época el dulce aroma de alquitrán entre las estructuras de madera hubiera quedado neutralizado por un olor todavía más fuerte de pescado seco. Toneladas de pescado. La oficina alemana se había asegurado el monopolio en la exportación de bacalao desecado y salteado procedente de la rica costa del Norte de Noruega.

A cambio, los alemanes traían cereales y granos, sal y productos más lujosos desde el continente, para distribuirlos desde la costa hasta el interior del país.

Bergen nunca fue oficialmente una ciudad hanseática, pero los alemanes reivindicaron toda esta zona como suya, por lo que la ciudad histórica y el ayuntamiento tuvieron que ser trasladados a otro lugar. Los alemanes también se hicieron con la hermosa iglesia de Santa María, donde se celebraron sermones en alemán hasta el siglo XX. Durante los siguientes cientos de años el asentamiento se hizo cada vez más grande, y en su momento de mayor apogeo, unos 2000 alemanes vivían y trabajaban aquí. La oficina permaneció activa hasta 1754, cuando los noruegos se hicieron cargo de ella.

Bryggen, Bergen
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Elias Dahlen
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Elias Dahlen
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Encanto a rebosar

Los propios comerciantes noruegos han quedado aliviados. Un artista, quien ha estado trabajando en su loft en Bryggen desde el principio, es Marianne Lien. "Este espacio se mantiene solo a 11 grados Celsius en invierno, y gotas de agua siguen cayendo sobre mi cabeza. Pero estoy acostumbrada a ello. Tiene su encanto", asegura Lien.

Desde manchas de pintura a recortes de periódico, hasta trapos y tarros, muñecas y tazas de café usadas, cada detalle de este lugar atestigua los 31 años que ella ha trabajado aquí. "Me encanta mi loft", asegura. "Quiero pasar aquí todos los días". He sido una artista desde que tengo uso de razón, y no podría hacer otra cosa".

En uno de los callejones más abajo, la modista Vibeke Øvstedal y la artista visual Katrine Lund comparten un pequeño taller y una tienda. En el exterior se pueden escuchar los pasos y el murmullo de un millar de turistas y viajeros. La vida ha vuelto. "La historia está en las paredes", dice Lund. "Cada día cuando voy a trabajar a través del callejón, pienso en el tipo de vida que tenía lugar aquí durante la época hanseática. Es increíble, de verdad".

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