“La ciudad en mitad del mar”
Tu aventura en Nyksund comienza incluso antes de llegar al propio pueblo. Te espera un recorrido a través de una carretera que va serpenteando a través de las montañas, dejando entrever el resplandor del mar que te espera al llegar. En el último tramo del recorrido, en el que parece no habitar nadie, de pronto verás los edificios del pueblo, cuyos vivos colores resaltan dentro de un paisaje natural espectacular.
“Se trata de una experiencia increíble. Se ve un gran contraste entre una zona urbana muy prominente y un entorno natural virgen y exuberante”.
Sven Erik Tøien, arquitecto de Nyksund
Cada casa tiene su propio carácter, y algunas de ellas incluso se tuvieron que construir en la ladera de la colina por falta de espacio. A fin de cuentas, hay una treintena de personas que vive aquí de forma permanente.
Auge y declive
Hace alrededor de cien años, Nyksund era uno de los mayores y más importantes pueblos pesqueros de Vesterålen. Ubicado al norte de Lofoten, en un extremo del increíble archipiélago de Vesterålen, Nyksund gozaba de un atractivo especial por su proximidad a la zona de pesca.
Durante la temporada del skrei, en invierno, su población aumentaba en varios cientos de personas. La zona del muelle veía tanto ajetreo que acabó siendo necesario buscar un mayor espacio para procesar la pesca, pues Nyksund se divide en dos pequeñas islas, Nyksundøya y Ungsmaløya, conectadas entre sí por un pequeño estrecho.
“En estas islas apenas había espacio para construir nuevos edificios. Cuando se empezó a necesitar más sitio, simplemente se concentró todo donde buenamente se podía”, explica Tøien.
En la actualidad, aún es posible ver remanentes de unos muelles que llegaron a tener dos y hasta tres pisos para cargar y descargar la pesca; muestra de que Nyksund llegó a tener una situación económica muy próspera.
Sin embargo, la cosa empezó a decaer en el siglo XX. Se empezaron a implementar nuevas tecnologías a motor y barcos más grandes, y el puerto de Nyksund se quedó pequeño. El pueblo pesquero de Myre asumió el papel de puerto principal de la zona, y Nyksund quedó abandonado en su totalidad a principios de los años setenta. Nyksund se convirtió en un pueblo fantasma.
Un nuevo comienzo
En cierta forma, Nyskund se conserva como museo viviente, en gran parte gracias a un grupo de alemanes que se mudó al pueblo en los años ochenta. Uno de ellos, Karl Heinz Nickel, se enamoró tanto del sitio que llevó a cabo una serie de proyectos de reconstrucción para intentar devolverle su esplendor. Propulsó un montón de iniciativas en el pueblo a través de diversos proyectos.
Nyksund ha pasado por varias fases de construcción a lo largo de los años. Sobre el año 2000, Ssemjon Gerlitz, de Düsseldorf, se convirtió en ciudadano de Nyksund por voluntad propia tras unirse al proyecto de reconstrucción. Este grupo de personas pasó mucho tiempo intentando salvar materiales de la época pesquera del pueblo para reconstruir el hostal Holmvik Brygge, que se encuentra en el muelle. En la actualidad, es como si fuera un museo viviente donde poder disfrutar de más de 100 años de historia de la pesca.
“Pasaron varios años hasta que la gente se dio cuenta de que no recogíamos basura, sino cultura”, explica Ssemjon.
Se han reutilizado puertas originales para reconstruir este hostal de Holmvik Brygge, un alojamiento con certificación medioambiental que ofrece habitaciones en un edificio histórico, estudios individuales e incluso una casa entera (ideal para grupos).