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Ruta panorámica
de Ryfylke

De montañas y fiordos a campos de cultivo exuberantes y pequeños islotes

La carretera panorámica de Ryfylke, una de las 18 rutas panorámicas de noruega, ofrece toda una experiencia por la naturaleza noruega con paisajes de lo más variados.

La ruta panorámica noruega de Ryfylke, en el suroeste del país, sorprende a su paso por fiordos espectaculares, montañas de aspecto lunar y campos verdes llenos de frutas y bayas.

Descubre Ryfylke

Este viaje por carretera tiene algo para todo el mundo, tanto si te apasiona la gastronomía, la naturaleza, la aventura, la arquitectura o un poco de todo. La ruta panorámica de Ryfylke recorre 260 kilómetros e incluye dos trayectos en ferri. Conecta las regiones de Stavanger y Hardanger y es una opción fantástica para viajar en coche de una a otra.

Es una ruta larga y hay mucho que explorar, así que merece la pena dedicar una o dos semanas a conocer esta zona menos conocida pero maravillosa. Puede que la belleza de sus paisajes te distraiga, pero ten en cuenta que la mayor parte del recorrido discurre por carreteras estrechas y sinuosas, donde tendrás que utilizar los apartaderos para dejar pasar con seguridad a los vehículos que vienen en sentido contrario.

Hay varias formas de llegar a Ryfylke. Puedes volar al aeropuerto de Stavanger, alquilar un coche y conducir aproximadamente una hora hasta Oanes, con un trayecto en ferri de Lauvvik a Oanes. También puedes volar a Haugesund e ir en coche de alquiler durante alrededor de una hora y media hasta Ropeid. Otra opción es llegar a Håra en coche, a unas cinco horas de Oslo y cuatro de Bergen.

Puedes reservar los billetes de avión con Norwegian, Widerøe o SAS.

A woman wandering through the old town in Stavanger.
Tourists taking pictures on a cruise in the Lysefjord.
A man enjoying the view of the Lysefjord
An island with a promenade
A farm shop full of all kinds of goods.
Curious piglets.
An old red, wooden church.
A farm seen from a distance.
A cabin with an amazing fjord view.

Si empiezas la ruta en Stavanger, merece la pena conocer la ciudad antes de emprender el viaje por la carretera panorámica. Pasea por las calles adoquinadas del casco antiguo mientras admiras sus casas de madera blanca.

Después, acércate al centro y recorre sus calles coloridas repletas de tiendas monísimas. Además, ¿sabías que hay varios restaurantes con estrellas Michelin en la ciudad?

Stavanger también es un punto de partida estupendo para otras aventuras. Disfruta de un crucero por el fiordo que sale directamente del puerto de la ciudad y navega junto a varias islas hasta adentrarte en el imponente Lysefjord, rodeado de montañas espectaculares, cascadas y el famoso Preikestolen, también conocido como la Roca del Púlpito. Si te animas, también puedes hacer una excursión guiada hasta Preikestolen.

Conduce unos 45 minutos desde Stavanger hasta Lauvvik y toma el ferri a Oanes, donde comienza la ruta panorámica si la recorres de sur a norte.

A unos cinco minutos de comenzar la ruta llegarás a Høllesli (en la imagen), donde merece la pena hacer una parada para contemplar las vistas del Lysefjord. Puedes alojarte cerca en The Bolder para disfrutar de unas panorámicas aún más espectaculares o cruzar en coche el puente Lysefjord hasta Forsand, desde donde salen cruceros por el fiordo y excursiones en barco y kayak.

Continúa unos 20 minutos por la ruta hasta llegar a Jørpeland, donde puedes dar una vuelta por el paseo marítimo Jørpelandsholmen y contemplar Solspeilet, una obra de arte conocida como el «Stonehenge noruego».

También puedes hacer una excursión por el Lysefjord desde aquí en lancha semirrígida.

Dirígete a Tau y, después de unos 15 minutos, haz una parada en Strand Gård. Lo que empezó como una simple nevera con huevos acabó convirtiéndose, casi por casualidad, en toda una tienda de productos agrícolas de autoservicio repleta de manjares locales.

Entre sus productos encontrarás beicon ahumado con leña, jamón curado, costillas de cordero y quesos curados, además de dulces, artículos para el hogar y alimentos frescos.

En los campos junto a la tienda viven unos curiosos cerdos lanudos a los que les encanta que les presten atención. ¿Sabías que son capaces de soportar temperaturas de hasta 30 grados bajo cero?

Sigue unos 30 minutos en dirección nordeste hasta llegar a Årdal, un pueblo pequeño y acogedor donde podrás ver la antigua iglesia de Årdal, un templo de madera roja del siglo XVII.

Continúa la ruta durante unos 15 minutos más y haz una parada en Ryfylke Gardsysteri. Merece mucho la pena visitar su tienda de productos agrícolas y probar sus deliciosos quesos y yogures caseros.

Después de otros 15 minutos en coche, puedes hacer un desvío muy interesante hasta la isla de Randøy y nada más cruzar el puente encontrarás Norglamp.

Thomas Helgesen pertenece a la cuarta generación de su familia propietaria de la granja. Regresó a casa con su mujer, Natalia, y juntos la convirtieron en un camping único.

La pareja ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo a crear un espacio de glamping con alojamientos únicos, rodeados de una naturaleza preciosa, como The Hobbit Hole o The Cocoon, la tienda suspendida. Para relajarte aún más, reserva una sesión en su sauna o jacuzzi, ambos con unas vistas fantásticas.

Algunos alojamientos también están adaptados para personas con movilidad reducida, para que todo el mundo pueda disfrutar de la experiencia.

Actividades y lugares de interés

Descubre la zona sur de Ryfylke con estas actividades.

Dónde alojarse

Consulta las opciones de alojamiento en la zona sur de Ryfylke.

A colourful fish dish at Smaken av Ryfylke restaurant
A huge traditional wooden chair.
People enjoying the view of the Lovrafjord.
A bridge near the village Sand.
A vibrant salad.
Diving on a salmon safari in the Suldalslågen river in Ryfylke, Fjord Norway
A person salmon fishing in a river.
A bathroom with a view, in a suite at Energihotellet.
A Norwegian take on a pannacotta.
A wooden stave church.

Conduce unos 10 minutos hasta llegar a Hjelmeland: este pequeño pueblo a orillas del fiordo es un destino perfecto para los amantes de la gastronomía. En el restaurante Smaken av Ryfylke podrás disfrutar de un delicioso menú de temporada elaborado con ingredientes locales, todo ello acompañado de unas impresionantes vistas al fiordo desde el propio restaurante.

Sebastian Schläwicke, chef y propietario del restaurante, tenía previsto trabajar en un hotel de lujo de Berlín, pero acabó dejando el puesto después de solo cuatro días, decepcionado por la calidad de la comida.

Regresó a Hjelmeland y, junto con su familia, dio vida a Smaken av Ryfylke.

En esta zona también se encuentra OmCider. Visita esta granja de frutas y sidra, donde sus jugosas manzanas y sus dulces cerezas crecen al pie de escarpadas montañas. Prueba sus bebidas de manzana, con gas o sin gas, conocidas como eplemost. ¡Incluso tienen una bebida energética de manzana!

Bodil y Andreas Kvame se hicieron cargo de la granja Fevoll en 2001 y se convirtieron en la tercera generación al frente de ella. Recogen toda la fruta a mano y elaboran todas sus bebidas allí mismo. La tienda de la granja abre toda la semana excepto los domingos y también puedes reservar una visita guiada.

Antes de subir al ferri de Hjelmeland a Nesvik, haz una parada para ver la Jærstol, la silla tradicional más grande del mundo. Este tipo de silla es todo un clásico noruego y Hjelmeland ha sido un lugar importante para su fabricación.

Súbete al ferri que va de Hjelmeland a Nesvik y visita Mikals Laks, un negocio familiar donde podrás comprar salmón ahumado y curado de producción local.

Desde Nesvik, conduce unos 30 minutos hacia Lovraeidet por carreteras estrechas y sinuosas que discurren sobre los fiordos. Aquí tienes dos opciones: ambas carreteras llevan hasta Hardanger, así que puedes elegir la ruta del este o la del oeste, o recorrer el circuito completo.

En esta ruta seguiremos la carretera del este y nos dirigiremos hacia el norte hasta un apartadero junto al área de descanso de Lovra. Desde allí, sigue el sendero que lleva hasta un rincón algo escondido desde el que disfrutarás de unas vistas preciosas del Lovrafjord.

Sigue hacia el norte junto al fiordo durante unos 20 minutos hasta llegar a Høsebrua, en el pueblo de Sand. Esta pasarela peatonal permite cruzar el río Suldalslågen y llegar a una zona recreativa al otro lado. Las pequeñas aberturas de la pasarela también permiten contemplar la fuerza de la naturaleza mientras el río discurre con ímpetu bajo tus pies.

Sand tiene mucho más que ofrecer. En este pueblo a orillas del fiordo encontrarás Drøs, una cafetería, tostador de café y restaurante a la vez, con bollos recién horneados y platos coloridos y sabrosos. Su edificio histórico de 1890 combina el ambiente urbano con el rural, y en la tercera planta incluso podrás pasar la noche en su bed and breakfast.

También puedes alojarte en el Ryfylke Fjordhotell y disfrutar de las tranquilas vistas al fiordo.

Si buscas una experiencia realmente única, ¿qué te parecería hacer un safari para ver salmones? Del 1 de junio al 1 de noviembre, Mo Laksegard te permite conocer el río Suldalslågen.

Te proporcionarán un traje de neopreno y un tubo para hacer snorkel antes de adentrarte en las refrescantes aguas del río. Déjate llevar por la corriente durante 2,5 kilómetros mientras intentas avistar salmones salvajes en el lecho cristalino del río. También puedes reservar el acceso a su sauna como parte de la experiencia.

Si prefieres quedarte en tierra firme, también puedes apuntarte a una salida de pesca guiada o recorrer tranquilamente el río en balsa. Y si todo esto te atrae, ¿por qué no reservar una de sus cabañas y quedarte un poco más?

Después de disfrutar de Sand, toca retomar la ruta y conducir alrededor de una hora hacia el norte. La carretera serpentea junto al precioso lago Suldalsvatnet hasta llegar a Nesflaten, un pequeño pueblo escondido entre el paisaje.

Aquí se encuentra Energihotellet, un hotel de arquitectura funcionalista en un entorno privilegiado, con la naturaleza prácticamente a sus puertas y una tranquilidad difícil de igualar. Es un lugar perfecto para quienes disfrutan tanto de la arquitectura como del senderismo y, además, esconde una historia muy especial.

El restaurante del hotel ofrece una experiencia auténtica y relajada en la que los productos locales son los grandes protagonistas. En la cocina disfrutan probando nuevas recetas y buscan aprovechar al máximo cada ingrediente para reducir el desperdicio. Por ejemplo, utilizan todas las partes del animal y sirven el desayuno en platos con una selección ya preparada.

Uno de los postres que aparece con frecuencia en la carta es el suave y cremoso kulturmjølkpudding, una especie de panna cotta noruega cuyos acompañamientos cambian con las estaciones.

El arquitecto Geir Grung diseñó el edificio original y se construyó a principios de los años sesenta como parte del proyecto hidroeléctrico de Røldal-Suldal. El restaurante ocupa el lugar donde antiguamente comían los trabajadores. El edificio más reciente, construido en 2015, es obra de Tai Grung, hija del arquitecto.

Geir Grung también diseñó la central eléctrica de arquitectura brutalista y las casas funcionalistas construidas en los alrededores para alojar a los trabajadores. Todo el conjunto parece un pequeño mundo escondido entre las montañas. Gunhild Moe y Olav Lindseth, la pareja que dirige Energihotellet, ofrecen una visita guiada para conocer la arquitectura y la historia de la zona.

Unos cinco minutos más adelante llegarás a Juvo. Desde la carretera puede parecer un lugar sin mucho que ver, pero alberga más de una sorpresa. Acércate al mirador para contemplar el desfiladero, con sus curiosas formaciones rocosas y el río que baja con fuerza por el fondo.

Solo seis minutos más al norte verás otra espectacular área de descanso, esta vez junto a la imponente cascada Flesefossen. Disfruta de la cascada y del paisaje que la rodea, y fíjate también en sus elegantes aseos, integrados en una estructura de acero y madera.

Continúa unos 30 minutos hacia el norte por la carretera principal, entre montañas y junto al lago Røldalsvatnet, hasta llegar a Håra, en Hardanger. Las carreteras siguen siendo bastante estrechas y tienen muchas curvas cerradas, así que controla la velocidad y utiliza los apartaderos cuando sea necesario.

Desde Håra puedes desviarte apenas cinco minutos para visitar Røldal, un pequeño pueblo de montaña donde se encuentra una iglesia medieval de madera de principios del siglo XIII.

Gastronomía

Saborea todo lo que ofrece Ryfylke, desde productos de panadería hasta propuestas de alta cocina.

People on their way to an old mine.
An overview of the small town known as Sauda.

Si no vas a continuar hacia Hardanger, es hora de poner rumbo al sur para completar el circuito. Conduce alrededor de una hora hasta Allmannajuvet por uno de los tramos más singulares de la ruta. Primero ascenderás por una sucesión de curvas junto a un precioso lago y, poco después, te adentrarás en un inmenso paisaje de montaña que parece sacado de la Luna. ¡Las vistas son de otro mundo!

Por espectaculares que sean los paisajes, las carreteras de esta zona son muy estrechas, así que tendrás que reducir la velocidad y dejar espacio a los vehículos que circulan en sentido contrario.

Las minas de zinc de Allmannajuvet, situadas en un desfiladero profundo, estuvieron en funcionamiento entre 1881 y 1899. Ahora encontrarás allí varios edificios diseñados por el célebre arquitecto suizo Peter Zumthor, que atraen a estudiantes de arquitectura de todo el mundo. En ellos se encuentran una galería y una cafetería que abren durante los meses de verano.

Durante el verano también se organizan visitas guiadas a las minas que incluyen un recorrido por parte de la antigua carretera minera, un camino espectacular que discurre por encima de un río de aguas bravas.

Continúa unos 15 minutos hasta llegar a Sauda, una pequeña localidad con mucha historia y una gran oferta de actividades.

Da una vuelta por Åbøbyen y visita el museo de los trabajadores industriales, que forma parte del museo de Ryfylke. Este barrio se diseñó y empezó a construir en la década de 1920 para alojar a los trabajadores de la planta de fundición de Sauda, y a lo largo de 60 años se levantaron unas 120 casas. También se conoce como la «ciudad americana», ya que se construyó siguiendo el modelo de los barrios residenciales estadounidenses.

Actividades y lugares de interés

Descubre Sauda con estas divertidas actividades.

People taking pictures of a waterfall.
Someone sat on a sculpture shaped like a mushroom.
A rest stop with a fjord view and fancy toilet.
People stood by a tractor in front of a vinyard.

Sigue unos 10 minutos dirección sur y haz una parada en la cascada Svandalsfossen. Ten en cuenta que hay pocas plazas de aparcamiento, así que es mejor ir sin prisas.

Puedes contemplar la cascada desde la carretera o subir los 540 escalones hasta lo alto para disfrutar de las mejores vistas del agua mientras cae con fuerza por la ladera de la montaña.

Continúa unos 20 minutos hacia el sur por una preciosa carretera hasta llegar a Ropeid, una península en Suldal con un área de descanso donde encontrarás unas divertidas esculturas con forma de seta que se iluminan de noche. Tanto las esculturas como las lámparas están hechas con plástico reciclado de barcos de Ryfylke. ¡Aprovecha para sentarte un rato y admirar las vistas!

Unos 10 minutos más adelante encontrarás otro mirador con unos aseos de lo más originales. Ostasteidn se encuentra en la orilla occidental del Sandsfjord, en un paisaje que fue una importante fuente de inspiración para el pintor noruego Lars Hertervig. Aunque antes de llegar, te proponemos un desvío de lo más interesante…

Conduce hacia el oeste bordeando la costa durante aproximadamente media hora, entre campos de cultivo y cabañas, hasta que, de repente, aparezca un viñedo junto al fiordo.

El viñedo Hebnes es propiedad de Arild Hebnes y Toyni Tobekk, que cambiaron la cría de cerdos por el cultivo de la vid. En este entorno idílico cultivan uvas y bayas de miel, que después recogen a mano. Puedes ponerte en contacto con ellos para visitar su tienda de productos agrícolas o echar una mano en la cosecha. También puedes llegar hasta allí directamente desde Stavanger en un crucero por el fiordo o en lancha rápida.

Actividades y lugares de interés

Explora la zona norte de Ryfylke con estas actividades.

Dónde alojarse

Descubre las opciones de alojamiento en la zona norte de Ryfylke.

De Ostasteidn a Lovraeidet apenas hay cinco minutos en coche y, al llegar, habrás completado toda la ruta. A partir de aquí tienes varias opciones. Una de ellas es regresar a Stavanger y, por qué no, animarte a recorrer la ruta panorámica noruega de Jæren (en la imagen).

Otra posibilidad es dirigirte a la ciudad costera de Haugesund, a unas dos horas en coche de Ostasteidn, y aprovechar el trayecto para conocer la región de Haugalandet.

O, si lo prefieres, puedes poner rumbo al norte para descubrir la famosa ruta panorámica de Hardanger (en la imagen).

Campings

Encuentra las mejores opciones para acampar en Ryfylke.

Información útil antes de viajar

La carretera entre Røldal y Hellandsbygd, en el norte de Ryfylke, cerca de Allmannajuvet, permanece cerrada durante los meses de invierno y suele reabrir entre mayo y junio, en función de las condiciones meteorológicas. Ten en cuenta que, incluso después de su reapertura, puede volver a cerrarse por mal tiempo. Por eso, la mejor época para recorrer esta ruta en coche es de junio a septiembre. Además, algunos lugares de interés solo abren durante las vacaciones de verano, así que conviene consultar los horarios con antelación.

Como hemos comentado a lo largo del artículo, la carretera tiene varios tramos estrechos, con curvas muy cerradas y algunos desniveles considerables. Es importante que te sientas seguro al conducir por este tipo de carreteras y que tengas cuidado con los vehículos que vienen de frente y las ovejas que puedan cruzarse en tu camino. No pierdas de vista los apartaderos, sobre todo al cruzar la zona de montaña entre Håra y Allmannajuvet.

Si viajas en autocaravana o caravana y necesitas vaciar el depósito del inodoro, tendrás que hacerlo en Sauda o Sand.

Información para ciclistas:

Si recorres el tramo de Håra a Sauda en bicicleta, te espera una subida dura y pronunciada. Para evitar los túneles que hay junto al Saudafjord, puedes tomar la antigua carretera que discurre por el exterior. Sin embargo, tendrás que atravesar el túnel entre Ropeid y Ostasteidn, ya que no hay ninguna alternativa. Lo mismo ocurre entre Håra y Lovra, un tramo con numerosos túneles que no se pueden evitar.

Fuente: Norwegian Scenic Routes

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