“De pequeños, mi hermana y yo solíamos tomar el tren para visitar a nuestros abuelos. Comprar golosinas en el vagón-restaurante se convirtió en un hábito para nosotros, tanto en trayectos de largo como de corto recorrido. De vuelta a nuestros asientos, el destino era la parte más importante del viaje. Hoy en día, para mí, el viaje en sí mismo es algo que disfruto muchísimo”, comenta Erik.
Erik ha recorrido el mundo sobre raíles. Todo empezó visitando a parientes por diferentes partes de Noruega y yendo de vacaciones familiares por Europa. A medida que fue creciendo, los viajes de Interrail acompañado de amigos o en solitario se convirtieron en su principal afición, todo ello a base de pasar muchas horas a bordo de múltiples trenes.
“Los trenes son fantásticos. Soy bastante alto, por lo que, cuando viajo en autobús, me siento incómodo muy pronto. Sin embargo, el tren, al tener más espacio, me hace disfrutar mucho más del viaje. Por no mencionar el hecho de que es un medio de transporte que respeta muchísimo el medioambiente”, explica Erik.








































