Bollos irresistibles
“La bollería noruega es sencillamente irresistible”, asegura Bodil Nordjore, escritora noruega de libros de cocina, entusiasta de los bollos y ganadora de varios premios por su labor en el ámbito de la cultura gastronómica noruega.
“Todos se rinden a estas pequeñas maravillas, que todo lo mejoran, al menos durante unos minutos”, señala. “No se pegan ni se desmigajan. Su olor es divino y su sabor estimula las papilas gustativas”.
¿Se les puede poner alguna pega?
“Muchos otros lugares del mundo cuentan con su propio tipo de panecillo dulce, pero los noruegos son especiales y tienen menos grasa que, por ejemplo, el brioche francés”, explica Nordjore.
Aunque ahora son un elemento fundamental de la cultura noruega, los bollos no se convirtieron en uno de los antojos preferidos del país hasta que el trigo blanco llegó a Noruega en el siglo XIX y se empezaron a instalar hornos en los hogares particulares.

















































