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BRUNOST: PRUEBA EL FAMOSO QUESO MARRÓN NORUEGO

Delicioso patrimonio cultural

Suave, dulce y áspero: ¡todo en uno!

El queso marrón noruego tiene muchos sabores distintos. Cada uno refleja, de alguna manera, las tradiciones propias de cada región.

¡No te vayas de Noruega sin probarlo!

El brunost, como se le llama en Noruega, se elabora desde hace siglos gracias al trabajo de adorables vacas y cabras.

Hay quienes lo consideran un auténtico tesoro, patrimonio cultural noruego con sabor a montañas, fiordos y a las tradiciones ganaderas del país.

Es difícil describir a qué sabe con exactitud el queso marrón. Los turistas que lo prueban suelen decir que su aroma y su color les recuerdan al dulce de leche. Algo único, que o te encanta o lo odias.

Un gran número de noruegos disfruta a diario de este queso con aspecto de caramelo, o bien como aperitivo o bien como desayuno, acompañado de una rebanada de pan. También es famoso fuera de Noruega, ya que el queso marrón de Stordalen Gardsbruk obtuvo una medalla de plata en los World Cheese Awards de 2018.

Así que si viajas a Noruega probarlo es obligado. ¡Pero cuidado! Si te gusta puede que ya no puedas vivir sin él. Como les ocurre a muchos noruegos residentes en el extranjero, quizás acabes buscando una forma de degustar tu preciado queso marrón desde las antípodas de Noruega.

Los orígenes del queso marrón

La historia de amor de Noruega con el queso marrón se remonta a la época en la que el país era pobre. La gente trataba entonces de sacar el máximo partido de lo poco que tenía. Así fue como el suero que sobraba al elaborar otros tipos de queso comenzó a usarse para producir queso marrón. El queso marrón es realmente una especie de requesón, ya que se hace con el mismo suero lácteo, además de leche y nata.

Al principio, el queso marrón se elaboraba en granjas de montaña de todo el país. Las distintas recetas locales derivaron en productos con sabores ligeramente diferentes y únicos. De hecho, era habitual que las granjas contasen con un apartado de producción láctea, del que obtenían productos para consumo propio. También elaboraban quesos, que cambiaban por otros bienes en algún mercado cercano.

“El sabor varía de una zona a otra, en función del tipo de leche que se utilice, de la alimentación de los animales y del tiempo de cocción”, afirma Hege Krukhaug, dueña de Heidal Ysteri. Esta quesería situada en la parte norte del valle de Gudbrandsdalen lleva casi cien años elaborando el famoso queso Heidal.

La fábrica combina modernos sistemas productivos con procesos tradicionales a mano que dan al queso el sabor que lo ha hecho célebre.

“Usamos leche tanto de vaca como de cabra, ya que la mezcla de ambas da al producto un sabor equilibrado”, explica Krukhaug.

Visita una granja de montaña

Miles de turistas se acercan allí cada año para descubrir cómo se elabora el queso y probar otros productos, como el helado de queso marrón. Hace algunos años, Krukhaug y su equipo levantaron un nuevo edificio en la finca anexa para poner en valor la historia y la cultura del queso marrón en Noruega.

Y no son los únicos. En verano puedes visitar una granja de montaña en muchos lugares del país y aprender acerca de sus costumbres y tradiciones. Prueba deliciosos platos locales y, si encuentras una granja cercana que disponga de tienda propia, puedes incluso llevarte a casa algún sabroso recuerdo. Otra de las muchas cosas divertidas que puedes hacer en una granja es cuidar de adorables animalitos.

¡Cuidado, porque las cabras pueden cogerte cariño y no dejarte ir! 🐐

“El queso marrón es parte fundamental de nuestra identidad y nuestra cultura, además de representar una importante fuente de ingresos para pequeñas comunidades como la nuestra, aquí en Heidal”, defiende Krukhaug.

¿Qué hace que el queso marrón sea marrón?

El secreto está en separar la cuajada que se emplea en la elaboración de la mayoría de quesos y quedarse, en este caso, solo con el suero de la leche. Al hervir este suero con nata, el calor hace que la mezcla se caramelice. Y eso es precisamente lo que da al queso marrón su aroma y sabor característicos. El tiempo que se tenga al fuego determina lo oscuro y fuerte que sea el queso.

“Una vez que se enfría, lo ponemos en moldes y lo dejamos en la nevera hasta la mañana siguiente. Luego lo sacamos y lo preparamos para la venta”, explica Gunhild Borlaug, productora de queso en la cooperativa Undredal Stølsysteri.

Borlaug explica que, al contrario de lo que ocurre con otros quesos, el marrón no necesita tiempo de maduración. De hecho, fresco sabe mejor. La fábrica en la que trabaja Borlaug fue la primera dedicada a la producción de queso de cabra en Noruega que recibió autorización total para vender sus quesos blancos y marrones por Europa.

Misterioso sabor

Algunos quesos marrones, los de sabor más fuerte, se hacen únicamente con leche de cabra. En otros se usa leche de vaca y tienen un gusto bastante más suave. El equilibrio se consigue mezclando ambos tipos de leche.

“Antes de que lo prueben, les decimos a los turistas que sabe como a caramelo. El sabor es tan distinto al de otros quesos que es bueno que estén preparados”, indica Borlaug.

Una tradición convertida en moda

Para servir queso marrón, los noruegos suelen usar el cortador de queso inventado por el carpintero noruego Thor Bjørklund. Este utensilio permite cortar fácilmente una loncha de queso para poner sobre una rebanada de pan o pan tostado. ¡Date un capricho y prueba el queso marrón sobre un gofre caliente! 😋

Así es como se ha comido durante siglos. Últimamente, sin embargo, el queso marrón ha experimentado un resurgir. La escritora Ane Nordvik es autora de un libro de recetas en el que todos los platos contienen… sí, lo has adivinado: ¡queso marrón!

“Este producto tan típico merece ser explorado muchísimo más”, asegura Nordvik. Y añade que tanto ella como su hermana conocen a gente que utiliza el queso marrón como un ingrediente más, pero que, sin embargo, no lograron encontrar recetas que documenten su uso.

“De hamburguesas de queso marrón a panna cotta, pasteles y hasta caramelos. Algunas de las recetas no salieron muy bien, pero las casi cien que sí, fueron las que incluimos en nuestro libro, que se ha hecho bastante famoso”, afirma.

Nordvik asegura que tras la publicación del libro ha percibido un mayor interés por el queso marrón. Y no solo en Noruega.

“Me sorprendió comprobar el gran interés que tienen en Corea del Sur por el queso marrón. Hasta tienen varios restaurantes que lo sirven en sus desayunos de formas diferentes. Es algo fascinante”, confiesa.

Variedades regionales

En su condición de representante de la historia rural de Noruega, el queso marrón se ha hecho famoso entre los cientos de miles de turistas que visitan el país cada año. Y sus distintas variedades te permiten saborear cada una de las regiones de Noruega.

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Prueba el famoso queso marrón

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