“Mi novia tiene familia en Hamarøy, y tienen una casa enorme con un montón de bayas y frutas. Todos los veranos vamos a recolectarlos y usamos lo que encontramos, como camemoros y arándanos, para elaborar nuestra repostería y chocolate”, explica Craig, y añade que le encanta utilizar ingredientes de temporada.
La gente de Bodø se ha hecho adicta a su chocolate con caramelo salado, el producto más vendido. Estos bombones de tamaño bocado están recubiertos de una capa azul con pequeñas espirales, imitando a Saltstraumen, el torbellino más fuerte del mundo, que se encuentra a las afueras de la ciudad. Los bombones contienen además sal del Ártico, la cual se extrae del agua de Saltstraumen.
“Me gusta incorporar sabores que a la gente le son familiares, pero que no tienen por que serles familiares en combinación con el chocolate. La idea es hacer que la gente se cuestione su propia percepción del chocolate”, explica.
Craig ofrece además chocolate con más sabores inusuales. ¿Qué te parecería probar una barrita de chocolate con sabor a roble ahumado? Puede que suene un poco raro, pero lo cierto es que este chocolate negro ganó el AoC Bronze Award en 2019 y sin duda merece la pena probarlo. Otra combinación de sabores que puede que te sorprenda es el chocolate con aceite de oliva; una combinación sensacional.
“El aceite de oliva casa a la perfección con el chocolate, le da un toque muy especial”, comenta.
Ya que estamos en el norte, por qué no continuar nuestro recorrido con una excursión a la isla de Dønna, en la costa de Helgeland, donde se encuentra Heidis Sjokoladedrøm (el sueño de chocolate de Heidi).
Puede que sea una de las chocolaterías más pequeñas del mundo, pero merece la pena visitarlo. Heidi elabora su delicioso chocolate de forma artesanal, y además ofrece café recién tostado, zumo de ruibarbo cultivado a nivel local y otros productos autóctonos. Si te interesa aprender más sobre el arte de elaborar el más fino chocolate y quieres ver cómo se hace con tus propios ojos, te recomendamos reservar con antelación.
Dicho esto, continuamos en dirección sur hasta llegar a la región de Trøndelag. En la pequeña localidad de Selbu, Jentene På Tunet prepara unos bombones espectaculares. Prueba el “auroras boreales”, un bombón precioso que entremezcla sabores a grosella negra, caramelo salado y mango.
Chocolate junto a los fiordos
Otro sitio que no te puedes perder es Geiranger Sjokolade, una fábrica de chocolate situada en un embarcadero junto al fiordo de Geiranger, patrimonio de la Unesco.
Es posible realizar una visita guiada por el embarcadero y participar en el proceso de elaboración, así como probar sus increíbles chocolates.
Geiranger Sjokolade experimenta con un montón de sabores increíbles, incluido el favorito de los noruegos, el queso marrón dulce, que le da al chocolate un toque acaramelado. También tienen un chocolate especial llamado Kraftkar, que debe su nombre al queso azul Kraftkar, un queso azul noruego que ha ganado varios premios, entre los que se encuentran el Campeonato Mundial de Quesos y Campeón de Campeones (2016).
Entre sus productos encontrarás también chocolate con sabor al popular licor noruego Gammel Opland, y, por supuesto, chocolate con sabor a regaliz (¡a los noruegos nos encanta el regaliz!).