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La historia noruega a través de la madera

Escucha el golpeteo de los martillos de épocas inmemoriales, mucho antes de que se inventaran las sierras, mucho antes de que los clavos y puntillas vieran la luz, cuando la madera se sostenía con madera. Son técnicas tan acertadas y duraderas que hoy en día todavía cuentan con muchos adeptos que las siguen utilizando, inclusive la conocida construcción con troncos que los noruegos llaman laft.

Eran tiempos en los que el olor a serrín —esa tenue esencia que aún perdura en antiguas construcciones con troncos, cabañas de pescadores e iglesias— era una señal de preservación y continuidad.
Todo ello se lo debemos a los árboles. Sin ellos, no habríamos podido vivir aquí, en este enclave rocoso en el extremo norte del mundo.

Y tampoco podríamos haber cruzado los mares. Los barcos vikingos noruegos son uno de los símbolos más arraigados de la edad de oro de los vikingos, una población dotada de unas destrezas artesanales extraordinarias y un amplio conocimiento de técnicas de construcción con madera que le permitieron surcar mares lejanos, empaparse de nuevos estímulos culturales y adquirir nuevas técnicas constructoras.

Su profundo conocimiento de la madera fue un factor esencial que la llevó a gozar de un enorme prestigio, convirtiéndola en una de las civilizaciones más ricas y avanzadas hace aproximadamente un milenio. Los vikingos llegaron a gobernar grandes franjas del Norte Atlántico y dominaron el litoral más extenso del mundo civilizado.

Sus técnicas de construcción naval a base de madera la forjaron como la nación naviera más importante del mundo. Todas estas habilidades llevaron incluso a los vikingos al territorio de lo que hoy constituye América del Norte — o Vinland, como lo bautizó el explorador vikingo Leif Eriksson—, mucho antes de que lo hiciera Cristóbal Colón.

El poder de la madera

Los barcos vikingos, la mitología nórdica, la llegada del Cristianismo o las influencias culturales europeas son algunas de las lecciones más importantes de la Historia de Noruega que están grabadas, literalmente, en las paredes de iglesias medievales, a través de laboriosas tallas de madera. Criaturas mitológicas y antiguos dioses nórdicos de ojos grandes y espesa barba que nos miran desde la altura son incorporados en las nuevas iglesias cristianas.

El hecho de que una población experimentara un notable crecimiento y tuviera necesidad de iglesias de mayor tamaño provocó que llegaran a derribarse hasta casi 1.000 iglesias de madera (hay quien habla incluso de 2.000) en toda Noruega. En la actualidad solo se conservan 28 iglesias de madera intactas.

Eso sí, ¡el legado artesanal permanece todavía muy vivo! Las técnicas tradicionales de construcción pueden apreciarse en la arquitectura noruega más reciente y contemporánea basada en madera.

Conoce la historia de la madera

Si quieres empaparte a fondo de nuestras tradiciones arquitectónicas y rico legado cultural, debes visitar los fiordos y valles noruegos, rebosantes de construcciones en madera por todos los rincones, entre ellos, los valles de Gudbrandsdalen, Hallingdal o Setesdal, y las regiones de TrøndelagTelemark.

En muchos de estos lugares tendrás ocasión de comer y pernoctar en una preciosa y antigua casa de campo que ha sido restaurada con mucho mimo. ¡En la mayoría de ellas verás brotando la hierba y otros arbolitos en el tejado! Hasta el siglo XVIII, el abedul y la turba eran dos materiales muy comunes en la construcción de tejados (que los noruegos llamaban torvtak). De hecho, el abedul se ha seguido vendiendo para la fabricación de tejados hasta la década de 1930.

En la actualidad, los tejados de hierba están de moda, y pueden observarse en cabañas modernas y, sorprendentemente, en otros entornos mucho más urbanos. ¿El porqué? Pues porque los insectos lo adoran, y además ¡es bueno para el medio ambiente!

También puedes dormir en una rorbu o una sjøbu (cabaña tradicional de pescadores) en un pintoresco pueblo pesquero de madera (conocido en noruego como fiskevær) del Norte de Noruega o la Noruega de los fiordos.

La ciudad holandesa de Flekkefjord

Durante los siglos XVI y XVII, la ciudad de Flekkefjord desarrolló una fluida actividad comercial basada en la madera y el pescado con Holanda, hasta el punto de llegar a establecerse aquí una pequeña colonia holandesa.

El barrio holandés que admiramos hoy en día es el resultado de la corriente pesquera del arenque que tuvo lugar en el siglo XIX, un pez tan abundante en aquella época que permitió a muchos pescadores llenarse los bolsillos y construirse una casa con las ganancias.

El auge de las ciudades de madera

Tras la gloriosa (y bastante sangrienta) Edad Vikinga, Noruega empezó un capítulo más oscuro y menos próspero en la Edad Media.

Una nueva era en la que, de nuevo, quedó patente el poder de la madera.Se construyeron barcos más fuertes a base de madera que permitieron salir a pescar más lejos y transportar el nuevo “tesoro” noruego —la madera— directamente hasta Europa, especialmente, a los Países Bajos, Dinamarca y, posteriormente, el Reino Unido.

En los siglos XVII y XVIII, Países Bajos era el país más rico del mundo y lideraba la construcción naval, por lo que generaba una gran demanda de madera resistente. ¿Sabías que algunas partes de la ciudad de Ámsterdam se asientan sobre pilares construidos con madera noruega?

Todavía puedes visitar muchos de los idílicos legados de madera blanca que nos ha dejado el período del comercio maderero. En el Sur de Noruega, ciudades como Flekkefjord (conocida como “la ciudad holandesa”), Mandal y Risør (“la ciudad de las casas de madera”), por citar unas cuantas, crecieron en esta época como puertos para el transporte de la madera y la pesca.

Lamentablemente, la falta de regularización del comercio maderero planteó la amenaza de una absoluta deforestación de grandes zonas de la costa occidental noruega.

Se construyeron enormes canales para transportar la madera desde valles forestales más alejados en el interior hasta los puertos del litoral. En la actualidad, es posible hacer un crucero por impresionantes cámaras de esclusa construidas en madera a lo largo de los 105 kilómetros de recorrido del canal de Telemark y el canal de Halden, en barcos tradicionales también de madera.

Una nueva era para la madera

Como hemos visto, nuestra arquitectura en madera también nos revela en gran medida la interacción entre el presente y el pasado.

Los cambios de época han dado lugar, sucesivamente, a nuevas tendencias. En la arquitectura noruega en madera podemos ver reflejados todos los estilos artísticos europeos más populares: desde el Renacimiento, el Clasicismo y el Barroco al Funcionalismo y el Modernismo.

Destacan especialmente las casas nobles y las construidas al romántico “estilo suizo” noruego, de las que se observan muchos ejemplos por todo el país. Presta atención si viajas en tren, pues ¡muchas de las antiguas estaciones son maravillosos ejemplos de este estilo!

Algunos devastadores incendios ocurridos en diversas ciudades, como el de Ålesund, en 1904, sirvieron de pretexto para desviar la política de construcción en las zonas urbanas hacia materiales como el hormigón.

Pero después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los materiales empezaron a escasear, la madera nos permitió reconstruir nuestros hogares, momento a partir del cual empezaron a florecer por todo el país las primeras casas prefabricadas (ferdighus), que además eran más económicas.

No obstante, tuvieron que pasar bastantes años para que la madera viviera su auténtico renacimiento…

Arquitectos noruegos destacados que utilizan la madera como material principal en sus proyectos:

El futuro de la madera

Ingenieros, diseñadores y arquitectos noruegos están redescubriendo e inventando nuevas posibilidades de uso de este material versátil, renovable y extremadamente flexible, capaz de soportar tanto huracanes como fuertes cambios climáticos.

“Pensamos que la madera es el material ideal para la transición ecológica en el sector de la construcción. Es una solución hermosa, muy sostenible y respetuosa con el medio ambiente”, comenta Siv Helene Stangeland, socia y directora creativa del estudio de arquitectos Helen & Hard.

Su empresa ha diseñado los galardonados edificios de la biblioteca Vennesla y el espectacular complejo financiero Finansparken, por mencionar solo dos de sus proyectos arquitectónicos más distinguidos.

“La madera es además un material orgánico que nos conecta con la naturaleza y nos ofrece una calidad táctil. Huele bien, proporciona una excelente acústica al espacio y ejerce un peculiar efecto en nosotros: ¡nos relaja! Por consiguiente, la arquitectura en madera tiene el potencial de brindarnos una vida mejor”, añade Stangeland.

Desde el año 2000, la agencia del Gobierno noruego Innovation Norway lidera iniciativas y desempeña un importante papel en favor del desarrollo de nuevas e innovadoras formas de utilizar la madera en el sector de la construcción.

¡Y los resultados son sorprendentes! Los proyectos de construcción en madera abarcan desde puentes, centros comerciales y aeropuertos a complejos deportivos, edificios de oficinas y residencias de estudiantes, sin olvidar refugios de avistamiento de aves y espacios de alojamiento y cabañas verdaderamente espectaculares. Por no hablar de los impresionantes miradores y áreas de descanso a lo largo de las rutas panorámicas de Noruega.

Nos encontramos ante un boom de nuevos e innovadores proyectos de construcción basados en madera.

Un deseo sostenible

Hasta el 75 % de la superficie terrestre de Noruega está cubierta por bosques. La Ley Forestal obliga a los propietarios a plantar nuevos árboles para sustituir a los que se van talando, garantizando así un ciclo renovable de 360°. También se aplican normas y programas ambientales estrictos para asegurar la biodiversidad y la reforestación.

En Noruega, realmente solo talamos dos tercios del crecimiento anual de nuestros bosques, señala Krister Moen, jefe de los programas de innovación maderera de Innovation Norway.

Aunque ya se han conseguido grandes progresos en el sector, lo mejor aún está por venir. La madera es un material extremadamente versátil que puede contribuir a nuestro futuro de formas innovadoras e imprevisibles.

“Todo lo que puede obtenerse del aceite, también puede obtenerse de los árboles. De hecho, muchas partes de los árboles son comestibles. De la pícea de Noruega se puede obtener el único sustitutivo del sabor natural de la vainilla”, asegura Moen.

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